Diario de Sesiones 47, de fecha 28/9/2016
Punto 11

9L/PNL-0261 PROPOSICIÓN NO DE LEY DEL GRUPO PARLAMENTARIO NACIONALISTA CANARIO (CC-PNC), SOBRE PROTOCOLO PARA LOS CENTROS, DOCENTES, FAMILIA Y ALUMNADO PARA DEFINIR DEBERES RACIONALES Y EQUITATIVOS.

La señora PRESIDENTA: Vamos a la siguiente PNL, del Grupo Nacionalista Canario, sobre protocolo para los centros, docentes, familia y alumnado para definir deberes racionales y equitativos.

Para su defensa, la señora Beato.

La señora BEATO CASTELLANO: Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes.

Últimamente crece el debate social sobre la cantidad y la utilidad de los deberes. Hasta una conocida multinacional de muebles nos invita a que salvemos las cenas en familia.

Sus detractores piden la supresión, al menos en la escuela primaria, o reducirlos drásticamente, porque restan demasiado tiempo a los niños para socializar y jugar, irrumpen en la vida familiar causando tensiones y obligando a los padres a ser a la vez padres y profesores, cuestionan la utilidad de tareas repetitivas o mecánicas sin valor pedagógico al margen de las necesidades de cada niño, la falta de coordinación entre las asignaturas, critican que provoquen desigualdades sociales, evidenciando el nivel socioeconómico de la familia y concluyen que demuestran un fracaso del sistema educativo.

Por contra, sus defensores plantean que sirven para inculcar el valor del esfuerzo, adquirir disciplina, fomentar la autonomía del alumnado, que aprende a distribuir su tiempo, ayudan a fijar conceptos, profundizar en el aprendizaje y a reforzar los contenidos, estimulan la capacidad de razonamiento, favorecen la creatividad y ayudan a mejorar la lectura, conectando a la familia con la educación de los niños reforzando los vínculos entre padres e hijos.

A tenor de estas dos posturas, muchos son los interrogantes sobre la conveniencia, el volumen, la procedencia o no de su calificación académica y su incidencia en la vida familiar y en la del menor.

Lo cierto es que, desde el punto de vista pedagógico, actualmente no hay ninguna evidencia concluyente para ninguna de estas dos posiciones, salvo estudios de algún autor que citamos en nuestra PNL.

El asunto requiere una reflexión a la vista del informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -la OCDE-, que constata que España es el quinto país con más deberes en una lista de 38 naciones. Con 6,5 horas de tareas a la semana frente a una media de 4,9 horas, nuestros alumnos son de los que más horas dedican a los deberes en casa. El informe alerta del riesgo de desigualdades y advierte que son una carga mayor para los alumnos con desventajas socioeconómicas. Pensemos que hay familias que carecen de formación, de tiempo para implicarse o incluso de un espacio adecuado y tranquilo en casa para sentarse a hacer la tarea.

Los deberes son un escollo al que se une la irracionalidad de los horarios que impiden la conciliación de la vida familiar y laboral.

Por otra parte, según una encuesta de la Organización Mundial de la Salud sobre la salud de los niños en edad escolar, España es de los países con mayor porcentaje de niños que se sienten presionados por los deberes. Pero centremos el debate en el análisis de los deberes como práctica pedagógica, para dar respuesta al qué, cómo, por qué y para qué de los mismos.

Desde el Grupo Nacionalista Canario, les pido el apoyo a esta iniciativa, en la que proponemos elaborar una herramienta orientativa en forma de protocolo para los centros, los docentes, las familias y el alumnado a fin de definir, dentro de un equilibrio metodológico, unos deberes racionales y equitativos, y establecer un programa piloto donde se evalúe cuantitativa y cualitativamente el referido protocolo, diferenciando pautas para la Educación Infantil, la Primaria y la Secundaria, la naturaleza y las características pedagógicas de los deberes, las tareas en los periodos vacacionales y las malas prácticas a desterrar. Promover que sean las idóneas para la correcta formación de los alumnos y que repercutan positivamente en el dominio de las competencias y la adquisición de habilidades para la vida. Buscar su graduación de forma que su intensidad sea inversamente proporcional a las edades de los alumnos, estableciendo tiempos máximos semanales y sin que disminuya el tiempo que los niños deben disponer para el descanso, el juego y la convivencia familiar. Ajustar su naturaleza a las singularidades de cada niño, a las edades y niveles, evitando trabajos mecánicos, pasivos o repetitivos, priorizando actividades que fomenten la lectura, la investigación, la expresión y la creatividad. Hay que establecer mecanismos para la coordinación entre profesores que eviten la sobrecarga y, como corolario, evitar que los deberes contribuyan a generar o a incrementar las desigualdades sociales.

De las aportaciones del alumnado, el profesorado y las familias, escuchándolos, extraeremos conclusiones de cara a su progresiva extensión al conjunto de la comunidad educativa como marco de referencia y catálogo de buenas prácticas a seguir en nuestro contexto socioeducativo.

En las últimas semanas, y coincidiendo con el comienzo del curso escolar, los deberes están haciendo correr ríos de tinta, con muchos titulares en la prensa que causan cierta inquietud, como "la guerra de los deberes" o "la insumisión de los deberes". Preocupan, máxime cuando estamos construyendo personas para el futuro y debiéramos recuperar la cultura del esfuerzo y la responsabilidad. Mucho nos tememos que este asunto se politice y se utilice como una confrontación política entre dos concepciones de la educación.

Los deberes, más que para dividir, pueden servir de excusa y oportunidad para afrontar un debate más profundo que entronque con la pretensión de la comunidad educativa de encontrar, de alcanzar un gran pacto social y político por la educación en España.

En esta como en otras muchas cosas de la vida, en el equilibrio y en el término medio está la virtud. Conjugar escuela y juego, deberes racionales y equitativos, señorías, deberes con responsabilidad, atractivos, que diviertan y que enseñen a la vez que les hagan crecer, emocionarse, disfrutar y, sobre todo, que les ayuden para la vida.

Por eso les pido el apoyo a todos los grupos de esta Cámara para sacar adelante esta proposición no de ley.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Beato.

Tiene una enmienda esa PNL, del Grupo Socialista Canario. La señora González.

(Pausa).

Señorías, antes de continuar, en la PNL anterior los servicios me habían sugerido comentarles que, nada, simplemente una cuestión técnica, que no se la dije, disculpen, no es el momento procedimental adecuado, soy consciente.

Era simplemente una corrección técnica, en el sentido de que el Parlamento de Canarias inste al Gobierno de Canarias para que a su vez inste al Gobierno de España, que lo corregirán los servicios. ¿De acuerdo? (Asentimiento).

Disculpen que antes no se lo dije.

Perdone, señora diputada.

La señora GONZÁLEZ GONZÁLEZ (doña Ana): Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías.

Los alumnos españoles llegan a casa cada día con una mochila cargada de obligaciones. Ya lo dijo la portavoz del Grupo Nacionalista: España es el quinto país que más deberes pone en una lista de 38 naciones, seis horas y media de tarea a la semana frente a la media de 4,9 horas, por lo que aquí hacemos 1,6 horas semanales más que la media, una diferencia relativamente alta. Algo debe de estar fallando en nuestro sistema educativo.

Los padres, cada vez más sobreprotectores, acaban ayudando a sus hijos a regañadientes, pasándose las tardes resolviendo ecuaciones en vez de estar jugando con los niños durante el poco tiempo que tienen. Los padres no tienen capacidad o tiempo para ayudar a sus hijos y se ven obligados a ponerlos en academias o con un profesor particular, y esto es quien tiene dinero para hacerlo, por lo que serán los que salgan adelante. Con esto, aumenta la franja entre los ricos y los pobres, reforzando la disparidad socioeconómica en los logros de los estudiantes, por lo que los alumnos con menos recursos se encuentran con más dificultades a la hora de encontrar un lugar tranquilo o no tienen tiempo para hacerlos, porque deben atender otras responsabilidades familiares, o muchas veces los niños no pueden hacerlos solos por la capacidad de los padres para transmitir conceptos.

Actualmente, las tareas en casa no están reguladas a nivel estatal y normalmente deciden los profesores y los centros. Muchos expertos a los que se ha consultado coinciden en que el sistema actual de España refleja deberes excesivos, falta de coordinación entre profesores, tareas repetitivas, mecánicas e iguales para todos, sin tener en cuenta las necesidades de cada niño, tensión entre padres e hijos, niños que acaban por aborrecer el estudio y el colegio por aburrimiento, aumento de las desigualdades por nivel cultural y económico.

En contraposición, están los que consideran que los deberes son absolutamente necesarios diciendo que los maestros deben mandar deberes y los niños deben hacer los deberes por la misma razón que la Tierra da vueltas al Sol y las plantas florecen en primavera: porque ha sido así siempre y porque así debe ser. Que los deberes refuerzan lo aprendido, enseñan responsabilidad y crean un hábito de trabajo o que los padres, quienes exigen que los niños hagan deberes porque así es la forma de que sus hijos estén ocupados y que no molesten pidiéndoles salir a jugar a la plaza o que estuvieran en el colegio hasta las ocho de la tarde y que tuvieran clase los sábados y los niños que siguieran yendo al colegio en julio.

El Grupo Parlamentario Socialista no tiene evidencias concluyentes para posicionarse en un bando u otro, en el que deban existir o no deberes, y por ello coincidimos con el Grupo Nacionalista en que es necesaria la elaboración del protocolo para los centros, docentes, familias y alumnado a fin de definir unos deberes racionales y equitativos. Por ello, es importante el rigor y su implementación bajo una cultura de la evaluación.

El Grupo Socialista ha presentado dos enmiendas de adición con el fin de enriquecer el texto presentado por el grupo proponente. La primera, añadimos en el apartado 2, en el párrafo quinto: "de manera que resulten adecuados a la capacidad, destreza y ritmo de aprendizaje del alumnado". Perdonen, de adición no, de modificación. Y un nuevo apartado 4 con el que se insta al Gobierno de España a garantizar, con las modificaciones normativas oportunas, esta apuesta por la instauración de un sistema de deberes racionales y equitativos, que resulte homogénea y estable en el tiempo para el conjunto de las comunidades autónomas, e independientemente del color político del Gobierno de España.

Sin más, espero que el grupo proponente acepte estas enmiendas.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora González.

Señora Beato, para que fije posición en nombre de su grupo respecto a las enmiendas presentadas, por favor.

La señora BEATO CASTELLANO (Desde su escaño): Disculpe, señora González, yo... En la enmienda registrada dice: "Enmienda de adición: en el apartado 1, párrafo quinto", enmienda de adición. Y enmienda de adición "un nuevo apartado 4". Vale, es que le entendí enmienda de modificación. Vale, muy bien.

Como enmiendas de adición y tal como están presentadas, resultan positivas, aportan valor a la proposición no de ley y, por lo tanto, las aceptamos.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señorías.

Para que quede claro para los servicios de la Cámara, ¿la primera enmienda de adición sería en el párrafo que empieza: "Respecto a su naturaleza"? (Asentimiento de la señora Beato Castellano, desde su escaño). Bien, muchas gracias.

Continuamos, señorías. Turno ahora de intervención del Grupo Mixto, señora Mendoza.

La señora MENDOZA RODRÍGUEZ (Desde su escaño): Gracias, presidenta.

Calidad por encima de cantidad. Esta debe ser nuestra meta y la clave de nuestro sistema educativo. Es cierto que España siempre se ha caracterizado por un sistema educativo teórico, de amplio contenido y un modelo que hoy ponen en duda expertos y organizaciones internacionales.

No existe, sin embargo, una postura unánime sobre la conveniencia y el volumen de tareas escolares a realizar después de la jornada lectiva, lo único claro es que después de más de seis horas de clase a las que suman actividades extraescolares, no siempre se produce un estudio efectivo y, lo que es más importante, no se alcanza un buen rendimiento académico.

Llegada esta conclusión, conviene que tengamos presente lo que sucede, por ejemplo, en Finlandia, donde funcionan programas de compensación para los alumnos que tienen dificultades a la hora de hacer los deberes en casa. En Francia los deberes están regulados por ley y en Alemania y en Suiza, al detectar que se estaba produciendo una brecha entre los alumnos que recibían ayuda en casa y los que no, se ha apostado por abrir las escuelas fuera del horario lectivo.

Nosotros consideramos que lo ideal, a sabiendas de las dificultades, es el término medio. Apostamos por un modelo educativo que se ajuste a las edades del alumno y en el que el volumen de tareas sea proporcionado, siempre primando la calidad de lo aprendido frente a la cantidad. Los deberes deben servir para reforzar la materia dada en clase, mejorar los hábitos de estudio, crear disciplina y entendimiento entre las familias, pero nunca convertirse en una carga negativa.

La programación que lleva a cabo cada profesor debe adecuar formación y tiempo de estudio, de modo que el temario a impartir en un año no sea tan extenso que se tenga que enseñar con pinceladas o meterlo prácticamente con calzador para cumplir con el programa.

Tal y como ha dicho la diputada doña Socorro, la Organización Mundial de la Salud alerta de las consecuencias negativas de las tareas, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos recalca que los deberes contribuyen a ampliar la brecha entre los estudiantes de nivel socioeconómico alto, medio y bajo, y los alumnos que pertenecen a familias mucho más desfavorecidas vuelven a salir perjudicados.

Por todo, nuestro grupo parlamentario apoya la presente proposición no de ley para que el protocolo que se implante se establezca de manera uniforme en todos los centros educativos del archipiélago y que ello contribuya a evitar que los deberes incrementen desigualdades sociales. Los deberes a realizar por los alumnos tienen que ser proporcionales y graduales en función de la edad y, por encima de todo, se debe fomentar la calidad de la enseñanza y no la cantidad.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Mendoza.

Corresponde el turno ahora a Nueva Canarias, al señor Campos.

El señor CAMPOS JIMÉNEZ (Desde su escaño): Muchas gracias, señora presidenta.

En primer lugar, yo quiero aclarar que soy uno de los niños de la EGB, uno de los niños de los que hicimos deberes durante muchos años y les puedo garantizar que he crecido sin ningún trauma, al menos eso creo yo. Digo esto porque creo que cualquier debate hay que intentar relativizarlo entre los absolutamente detractores y los absolutamente defensores de un sistema educativo concreto, pero, a partir de ahí, dejar claro nuestro apoyo total a esta PNL.

Hace años que estamos viviendo un intenso debate entre detractores, como decía antes, y defensores de los deberes o, como se dice ahora, de las tareas escolares. Un debate que tiene dos vertientes fundamentales: una es la pedagógica y otra, la ideológica.

Hoy no voy a profundizar en la vertiente ideológica, aunque les garantizo que también la tiene. Nosotros, desde Nueva Canarias, no demonizamos los deberes como un complemento de la acción formativa en el aula, pero no como una extensión de la misma. Complemento que entendemos que es absolutamente racional con el tiempo que dedique el niño a las mismas, y complemento eficaz en la medida que los deberes son individualizados, adaptados a las necesidades de refuerzo de cada alumno y con coordinación entre profesores y entre familia y escuela. Pero este asunto se convierte también en un asunto menor cuando hablamos de un nuevo problema en los tiempos actuales: la doble escolarización de nuestros chicos y chicas.

Quizás estamos poniendo demasiado énfasis en el tiempo, en las horas dedicadas a las tarea, a los deberes, cuando estamos escolarizando, como digo, casi por el mismo tiempo que le dedican en la escuela a otro tipo de actividades: el fútbol, el idioma, las clases de música... En definitiva, horas y horas y horas que restan al niño la posibilidad del otro gran proceso de aprendizaje que es el del juego.

Finalizar, para nosotros, reiterando nuestro apoyo no sin antes aclarar que esto solo será posible, aunque requiere de un debate bastante más amplio, a través también de la formación del profesorado avanzando hacia nuevos modelos pedagógicos, la adaptación de los contenidos al horario escolar, la introducción, obviamente, de las nuevas tecnologías, profundizar en la relación de la familia y el centro escolar y, por supuesto, el modelo educativo, donde la titulación es el resultado final del aprendizaje y no el objetivo a lograr, predominando en la memorización como esquema, y un ejemplo claro de esto es la reválida a la que estamos asistiendo actualmente como elemento obligatorio en el modelo educativo.

Cierro con una frase de Francesco Tonucci, que, como establece la Convención de los Derechos del Niño, estos deben tener dos derechos garantizados: el de la escuela y el del juego, ambos en la misma proporción, en los dos se aprende, en los dos hay educación.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Campos.

Turno ahora del Grupo Podemos, señora Del Río.

La señora DEL RÍO SÁNCHEZ: Gracias, señora presidenta. Señorías.

Me temo que vamos a ser la nota discordante, y no porque no nos parezca interesante la PNL, que nos lo parece, pero le hemos estado muchas vueltas y adelantamos que nos vamos a abstener. No vamos a votar en contra porque entendemos que hay cosas muy interesantes dentro y que son susceptibles de trabajar, pero nos parece que es un tema de demasiado calado, demasiada profundidad y que hablar solamente de la parte que tiene que ver con los deberes, en este caso, es como un pequeño parche de algo que es mucho más global, que es todo el sistema educativo, que es lo que cuestionamos directamente.

Entonces, hay muchos datos de los que han repetido, los grados de la OCDE, en qué situación están, con respecto a los deberes cómo está España, sigue siendo el país que está en quinto lugar de 38, tiene un fracaso escolar, según el informe PISA, lamentable..., con lo cual, todo el cuestionamiento de para qué sirven los deberes que se apuntaba, efectivamente, lo suscribimos. El porqué y el para qué son dos temas importantes.

El para qué, tal y como está funcionando el sistema, nos parece que está claro y que no lo suscribimos. Y estamos totalmente de acuerdo con el final de la intervención de nuestro compañero, en el que los niños -las niñas y los niños- tienen derecho a la escuela, pero también tienen derecho al juego, y nosotras, las personas que trabajamos en los parlamentos, tenemos la obligación de garantizar ambas cosas.

Parece incompatible que, después de una jornada de seis horas, los niños y niñas tengan tiempo... O sea, tengan que estar obligados para seguir trabajando en temas que se supone que más de sobra se tendrían que desarrollar en las aulas. Seis horas donde se pueden impartir las asignaturas y donde se pueden hacer las tareas, porque sí que nos parece que hay una parte de trabajo individualizado que deben desarrollar, pero en la propia aula, que para eso está, de forma individualizada, atendidos por los profesores y profesoras que están impartiendo las clases.

Es decir, el tema, para no centrarnos exclusivamente en deberes, porque ya hemos dicho cuál es nuestra posición, es que es suficientemente complejo, es muy importante, ojalá le salga bien el protocolo y todo esto; que nos parece muy complejo y que las personas de la comunidad educativa a las que se lo hemos comentado nos han dicho que lo ven de difícil aplicación. Les deseamos todo el éxito en esta PNL porque avanzará en el conocimiento de las cosas, pero, desde luego, nuestra posición es, primero, cambiar el sistema y, por tanto, primer objetivo derogar la Lomce. Segundo objetivo, hacer un pacto educativo en el cual nos involucremos todas las fuerzas políticas y avancemos hacia una ley de educación que de verdad tenga a una amplia mayoría, que esté realizada con la participación de toda la comunidad educativa, de las familias, de los sindicatos, de las personas expertas, y que pueda ser una ley que nos sirva con estabilidad en el futuro, que no cambie cada vez que cambia un gobierno, y con la que nos sintamos cómodas. Hablamos, por tanto, de ese cambio y del derecho de los niños a una infancia feliz.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Del Río.

Turno ahora del Grupo Popular, señora Montelongo.

La señora MONTELONGO GONZÁLEZ: Gracias, señora presidenta. Señorías, ciudadanos de Canarias.

Señora Beato, queremos decirle que, a pesar de que hay algunas afirmaciones en el texto con las que no estamos de acuerdo, nosotros vamos a darle el apoyo a esta proposición no de ley. No solamente creemos que es una buena idea, sino oportuna, y por ello le felicitamos.

La verdad es que existe cierta necesidad de intentar definir unas pautas que permitan a los padres, a los alumnos y, en definitiva, a los educadores y a toda la comunidad educativa saber cuál es la mejor manera de abordar el tema de los deberes que nuestros alumnos han de realizar en sus casas. Un tema que, en realidad, nos preocupa a todos, a todos los padres.

Es el momento de abordar este asunto, como dijera la señora consejera en la pasada comisión. Reclamaba que debiéramos hacerlo sumando consensos, y yo digo que hay que hacerlo también implicando a toda la comunidad escolar, a los enseñantes, a los alumnos, a los padres, a los técnicos en la materia y a los legisladores, para, entre todos, ser capaces de dar una respuesta a una cuestión que no es menor y que puede condicionar y mucho el futuro, especialmente, de los niños.

Por eso no solo es bueno sino recomendable abrir una reflexión sin partir de ideas preconcebidas ni ideológicas, no lo considero, sino departir cuál va a ser la mejor metodología para que estos deberes escolares en casa se conviertan en algo que refuerce la educación del niño y no en un problema mayor. Debemos profundizar en las características o singularidades que debieran de tener estas tareas y, especialmente, cuál es el tiempo realmente recomendable que debieran invertir en ella. Por tanto, nos parece una gran idea lo que usted plantea de trabajar en esta línea, intentando establecer unos criterios generales de amplio consenso.

Asimismo, también estamos de acuerdo desde el Partido Popular con las enmiendas de adición presentadas por el Grupo Socialista, que, como usted las ha admitido, nos alegramos porque creemos que las han presentado con un afán constructivo, alejadas de ese "no por el no" al que, en otras latitudes, esta formación política nos tiene acostumbrados.

Por eso, nuestro grupo dice sí a estas enmiendas de adición, y es importante que se tome nota, como digo, en otras latitudes de cómo hacemos las cosas en este Parlamento. Cuando las cosas son razonables y vienen cargadas de sentido común, es fácil llegar a un entendimiento. Por lo tanto, a tomar nota de cómo hacemos las cosas en este Parlamento en otras latitudes y, en definitiva, señora Beato, todo nuestro apoyo y, por supuesto, nuestra colaboración para seguir ahondando en este asunto en el futuro, para intentar entre todos conseguir el mejor protocolo a la hora de establecer cuál es la mejor manera al establecer las tareas y los deberes de nuestros hijos.

Nada más y muchísimas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Montelongo.

Señorías, han intervenido todos los grupos y, en los términos acordados y con las enmiendas introducidas de conformidad también con el grupo proponente y el enmendante, vamos a proceder a votar, señorías. (La señora presidenta hace sonar el timbre de llamada a votación). (Pausa).

Señorías, comienza la votación. (Pausa).

Señorías, 47 votos emitidos: 40 síes, ningún no y 7 abstenciones.

Queda aprobada esta proposición no de ley. (Aplausos).