Diario de Sesiones 63/2017, de fecha 21/2/2017 - Punto 29

9L/C-0866 COMPARECENCIA DEL GOBIERNO -CONSEJERA DE EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES-, INSTADA POR EL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR, SOBRE EL SERVICIO DE PREVENCIÓN Y AYUDA CONTRA EL ACOSO ESCOLAR.

La señora VICEPRESIDENTA SEGUNDA (Tavío Ascanio): Pasamos a la siguiente comparecencia en la tarde de hoy. Del Gobierno -a la consejera de Educación y Universidades-, instada por el Grupo Parlamentario Popular, sobre el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar.

Para la defensa de esta comparecencia, tiene la palabra, su señoría, la señora diputada doña Águeda Montelongo González.

La señora MONTELONGO GONZÁLEZ: Gracias, señora presidenta. Señorías, señora consejera, ciudadanos de Canarias.

Quizá abordando un tema tan triste como puede ser el acoso escolar llega a pensarse qué sufrimiento puede padecer un chico o una chica para acabar en una situación, pues, hasta quitándose la vida.

Por ello, señora consejera, muchas veces creemos que, por lo general, la mayor parte de las veces no somos conscientes de las cosas que pasan hasta que nos tocan de cerca. Sabemos que existe acoso escolar, lo sabemos porque muchas veces mientras estamos comiendo en casa, viendo la televisión, pues, vemos uno de esos casos, muchos de esos casos que se sufren a diario, y lo vemos en la tele porque ha llamado la atención por la gravedad y la virulencia como para difundirlo en los informativos. Y esas imágenes nos impactan y reaccionamos indignados, pero seguimos. Y esta es una escena tristemente familiar que cada uno de los que estamos aquí seguramente hemos vivido. El caso es que esta escena puede terminar en un drama familiar y personal, incluso en la silla de al lado puede estar alguno de nuestros hijos o de nuestras hijas viendo esa información y, de manera callada, sin reconocerlo, puede estar soportando ese acoso escolar, ese drama escolar, y no es capaz de decírnoslo.

Esto que les estoy contando ya no es una película, es la propia realidad de la que ninguno de nosotros estamos libres de que nos ocurra. Por eso, por lo que estamos hoy aquí, señora consejera, es porque este tema nos preocupa a todos, el acoso escolar nos incumbe a todos. Todos recordamos cuando años atrás íbamos al colegio y sabíamos de situaciones, bueno, de niños que a lo mejor, pues, llevaban gafas o los brackets, hoy eso incluso es tendencia, ya no forma parte de aquellas burlas, y en aquellos momentos se decía: bueno, eso son cosas de niños. Los niños y adolescentes que fuimos nosotros no son los mismos niños y adolescentes que ahora son nuestros hijos, no lo son porque la sociedad ha evolucionado, los valores sobre los que se sustenta nuestra sociedad han cambiado, y porque hoy en día casi todo está impregnado por una tecnología que entonces no llegamos a imaginar que pudiera existir.

Nuestros niños y adolescentes cuentan con otros referentes, idolatran a un participante de un reality show, a un youtuber o a un concursante de un programa de búsqueda de pareja; el culto a la imagen, el hedonismo, forman parte de su vida, pero de otra manera, viviendo su propio reality show y trasmitiéndolo al mundo, su vida real. Instagram, YouTube, son sus referentes, por no decir un sinfín de aplicaciones para teléfonos móviles que están al alcance de su mano y que se encuentran fuera del control de padres, y por supuesto de profesores y adultos. Siguen las pautas que les marcan los llamados influencers, que no son ni sus padres, ni sus familiares, ni sus amigos, son personajes públicos con presencia activa en las redes sociales que venden su propio concepto de éxito y fama, solo eso, éxito y fama, y que nuestras chicas y chicos quieren emular. Un concepto de fama y éxito que nada tiene que ver con esos mismos conceptos de años atrás, con esos valores, con esa búsqueda de los valores.

Señorías, ¿con todo esto a dónde quiero llegar? Bien, pues, quiero llegar al motivo último de esta comparecencia. Y es que han sido varias las ocasiones en que en este Parlamento hemos tratado este tema, pero, señora consejera, yo hoy quiero decirles a todos ustedes que este tema hemos de tratarlo de otra manera. Tenemos que ser conscientes de esta nueva realidad y actuar. Quienes estamos sentados hoy aquí por nosotros solos no tenemos la capacidad de cambiar esto pero sí que podemos ayudar. Y podemos ayudar creando instrumentos para que quienes sufren situaciones de acoso escolar puedan denunciarlo, puedan ser tratados y apoyados por especialistas que les den y les ayuden tanto a ellos como a sus familias. En nuestras manos está la capacidad de crear instrumentos de prevención, pero sobre todo de concienciación social. En nuestras manos está la capacidad para poder decir a los alumnos, a los familiares, a los profesores, a los que lo han vivido en primera persona el acoso escolar, ese acoso que se coló por las rendijas de su vida, que en este Parlamento vamos a hacer todo lo que sea posible por ayudarles.

Señora consejera, es al Gobierno al que le toca poner esas medidas en marcha, pero es una tarea de todos. Y está claro que no podemos ponerle puertas al campo, la tecnología y la sociedad evolucionan a paso de gigante, pero lo que sí podemos hacer es trabajar desde la base en los colegios, en el entorno familiar y también, algo muy importante, en los medios de comunicación. Hoy vamos a hablar precisamente de eso, señora consejera, de los instrumentos que tiene usted en marcha, de ese Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar... (Corte en el sonido producido por el sistema automático de cómputo del tiempo) -gracias, señora presidenta-, de ese servicio de prevención al que me refería, y eso es de lo que quiero o de lo que queremos hablar hoy aquí. Lo que le pedimos en esta comparecencia es una valoración sobre el trabajo que se viene realizando en este servicio, que nos detalle objetivos, acciones, resultados y cómo piensan implementarlo.

De igual modo, queremos conocer cómo este drama silencioso que azota a nuestra sociedad se traduce en cifras y cómo ha evolucionado hasta el día de hoy. Queremos que desde esta tribuna privilegiada usted les diga a todos ellos que vamos a hacer cosas, que pueden contar con nosotros, que pueden tener una ayuda aquí, en la política, en el Parlamento de Canarias y en el Gobierno de Canarias.

Y, por último, quiero pedir a los medios de comunicación que se comprometan a difundir la existencia de este servicio, que nos ayuden a prevenir el acoso escolar en las aulas, y les pido que también nos acompañen en esta tarea de concienciación. Este viaje es duro pero su ayuda va a ser de mucha utilidad.

Nada más, y muchísimas gracias.

La señora VICEPRESIDENTA SEGUNDA (Tavío Ascanio): En nombre del Gobierno tiene la palabra la señora consejera de Educación y Universidades, doña Soledad Monzón Cabrera.

La señora CONSEJERA DE EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES (Monzón Cabrera): Gracias, señora presidenta, gracias, señorías, buenas tardes.

Sin duda, señora diputada, señorías, el caso que nos trae esta tarde aquí es, pues, quizá en estos momentos el tema que más preocupa a la comunidad educativa no solo en Canarias, sino en España y en cualquier parte del mundo.

Usted me ha pedido que explique en primer lugar lo que es el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar, y mi primera intervención va a estar fundamentalmente centrada en ese servicio, también por lo que usted ha explicado, porque es importante que una vez más conozcamos el servicio, sepamos que existe y los resultados que tiene. Y en una segunda intervención, pues, podremos también hacer una valoración general.

Este Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar es un servicio externo a la consejería puesto en marcha por primera vez en el año 2006, pionero en el Estado, y que aún hoy es el más completo de todos los establecidos en las diferentes comunidades autónomas, ya que no es solo un servicio telefónico, sino que su plantilla de psicólogas y psicólogos interviene directamente en los centros cuando es necesario.

Si tenemos en cuenta que las llamadas para notificar posibles casos de acoso fueron 191 llamadas en el pasado curso, ese registro nos da una idea de la intensidad con la que se sigue cada una de las denuncias recibidas y del trabajo del servicio, más allá de las actuaciones que efectúa sobre expedientes abiertos. Muestra, por ejemplo, su importante función de asesoramiento e información a la comunidad escolar sobre el acoso, 191 casos de acoso de más de 5000 llamadas gestionadas por el servicio.

Es un servicio en el que, además, se han producido mejoras significativas con el paso de los años, como la unificación de criterios en la propia definición del acoso y de los instrumentos para medirlo, la mejora de los protocolos de actuación o su disponibilidad para toda la sociedad.

Desde el curso pasado, por ejemplo, el teléfono cambió de número al 800007368, y pasó a ser gratuito; además, se amplió su cobertura a todos los centros sostenidos con fondos públicos y su plantilla actual de cinco psicólogos y psicólogas, que se ampliará próximamente con una nueva incorporación. Es un servicio que se licita por periodos de cuatro años, por lo que el contrato actual estará vigente hasta el 2019.

Nuestra aspiración sería, sin duda, la de no necesitar este servicio especializado, por que todos los casos posibles se resolvieran a través de los planes de convivencia de cada uno de los centros educativos, que es otro recurso a disposición.

La experiencia acumulada en estos años ha demostrado que la mejor manera de resolver los conflictos es en el seno de cada centro, trabajando con el propio alumnado, y que solo en los casos más graves fuera necesaria una intervención externa. No olvidemos, señorías, que hablamos de menores de edad, y que quien mejor los conoce son sus propias familias, sus compañeros y compañeras y los equipos docentes, y que las intervenciones externas al centro, si no están dirigidas por este personal especializado, pueden resultar contraproducentes. Por eso la primera recomendación que se hace desde el área de convivencia y desde el servicio de prevención ante cualquier sospecha de acoso es que se informe a los tutores del alumno o alumna y a la dirección del centro, dado que la gran mayoría de los casos se resuelven en los primeros días de la intervención a través del diálogo en el seno de la comunidad educativa.

Porque, señorías, cuando hablamos de acoso, en general, sin analizar la incidencia de casos leves, intensos o graves podemos llevarnos a veces a confusión, e, incluso, calificar como acoso lo que no lo es.

Cuando hablamos de acoso nos referimos a conductas continuadas en el tiempo que tienen por objeto la humillación física, psicológica o verbal y que se producen siempre en condiciones de desigualdad del alumno o alumna objeto del acoso frente a la persona o grupo que la ejerce. Por lo tanto, una pelea puntual, un conflicto de convivencia más largo entre dos alumnos o alumnas en igualdad de condiciones y otros problemas que se generan en los centros escolares no pueden ser calificados como acoso, como todos sabemos. De ahí que la primera de las actuaciones ante cualquier denuncia que se produce, bien en un centro o bien en el servicio, es la detección de las conductas denunciadas y su valoración, lo que se logra gracias a la activación del protocolo de mediación.

Cuando se solicita ayuda al servicio y en la llamada se detectan indicadores de posible acoso se abre expediente de acoso escolar informado en el registro del servicio. De forma inmediata se informa a la coordinación del programa en la dirección general, quien a su vez solicita la activación del protocolo al inspector o inspectora correspondiente según el centro educativo de la presunta víctima de acoso. En un plazo máximo de 72 horas la inspección fija un día con el servicio para iniciar el protocolo en el centro, en caso de existir indicadores de gravedad se solicita la activación inmediata y se interviene en un plazo no superior a 48 horas. Este protocolo está dividido en cuatro fases e incluye actuaciones inmediatas en un plazo máximo de cinco días, partiendo siempre de que lo primero es detener de inmediato las conductas de acoso y después hacer un seguimiento de la mejora de la convivencia en el caso denunciado.

Muy brevemente. Las cuatro fases del protocolo de actuación incluyen: la detección a través de una entrevista con la víctima, con su familia y con la persona denunciante del caso; en segundo lugar, la valoración de la situación, para lo que se reúne al equipo de convivencia del centro -la inspección, dirección, orientadores-. Obviamente si se detecta un riesgo grave se activan de inmediatos medidas de protección de la víctima en el proceso, que pueden llegar a incluir la expulsión del, de la o de los presuntos acosadores o acosadoras durante cuatro días. En tercer lugar, la intervención en sí misma que se divide a su vez en cuatro partes: en primer lugar, se organiza una sesión educativa con alumnado observador, que son entre tres y seis alumnos y alumnas que por la declaración de la víctima pudieran saber algo del caso, en esa reunión, además de recabar nueva información, se intenta involucrar a este alumnado en la resolución del conflicto consiguiendo su apoyo para que la víctima se sienta más segura entre sus iguales; en segundo lugar, si se confirma el acoso, se tiene una reunión con cada alumno o alumna que lo ejerció, se ha constatado que en la mayor parte de los casos el simple hecho de que los adultos conozcan sus acciones hace que paren las conductas de acoso aunque luego haya que seguir trabajando con el alumnado en la mejora de la convivencia; el tercer paso en este protocolo es la reunión con familias de alumnos que ejercieron acoso, informar sobre el caso, sobre las acciones desarrolladas y sobre cómo actuar también desde las familias; y, en último lugar, volver a mantener una entrevista con la familia de la víctima para informar de acciones desarrolladas y también para orientarla sobre cómo actuar. El último paso en este protocolo es la toma de decisiones, se evalúa el resultado del proceso y se toman las medidas necesarias para que el acoso pare de inmediato y se apliquen medidas que refuercen la convivencia en el seno del grupo afectado por el caso y en la comunidad educativa en general.

Y, en último lugar, ya fuera del protocolo de actuación, cada dos meses se convocan las comisiones territoriales de acoso escolar, estas comisiones están conformadas por el equipo técnico del área de convivencia de la dirección general, representantes de la Inspección Educativa, de las direcciones territoriales y del servicio. En estas comisiones de trabajo se presentan todos los casos atendidos ante el servicio para valorar la propuesta de cierre de los expedientes en el servicio, revisar los informes finales de cada caso y plantear las orientaciones y derivaciones que se consideren oportunas en los casos en que así se estime.

(La señora presidenta se reincorpora a su lugar en la Mesa).

Señorías, es, por tanto, un procedimiento ágil pero también muy controlado que permite actuar de inmediato y que logra excelentes resultados si la persona que dirige todo el procedimiento conoce la manera de actuar en estos delicados casos y cuenta con la colaboración de todos los agentes implicados, desde el equipo docente hasta los orientadores, la inspección, las familias o los propios compañeros y compañeras de clase. De ahí que nuestros esfuerzos se estén centrando en abrir al máximo la formación en mediación para los docentes, extender el conocimiento sobre el protocolo de actuación a las familias, fomentar la implicación del alumnado con programas como el de ayudantes de mediación, y, en definitiva, lograr que toda la comunidad educativa reaccione de inmediato ante cualquier conducta de acoso, y sea también consciente de que la mejor respuesta no es ni la violencia ni las medidas coercitivas, sino todas aquellas que eviten las acciones de este tipo.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, consejera.

Turno ahora para el Grupo Mixto, señora Mendoza.

La señora MENDOZA RODRÍGUEZ (Desde su escaño): Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías.

Tolerancia cero contra el acoso escolar. Tenemos que asegurar la protección de nuestra principal garantía de futuro.

Hay que garantizar la seguridad de los menores y evitar a toda costa que el miedo y el daño psicológico haga mella en ellos; actuemos en consecuencia y dotemos a los colegios e institutos de los medios y recursos necesarios para la anticipación del problema; apostemos por la prevención y empecemos por la elaboración de un mapa de riesgo que determine el tipo de actuaciones a prevenir.

Que un menor sufra en un colegio humillaciones y golpes hasta decir basta, que no quiera salir de casa o que deje escrito en una carta "no puedo más" antes de suicidarse no solo es una tragedia sino también es un fracaso social. Sí, es un fracaso que hoy ni siquiera somos capaces de cuantificar, pues, aunque se denuncian casos, otros muchos no se llegan a detectar y provocan traumas que no se superan ni de adultos.

A las vejaciones y agresiones físicas en los centros se unen llamadas de teléfonos, mensajes de móviles o auténticas persecuciones en redes sociales. El acoso escolar se repite cada día a lo largo y ancho del país. En los últimos cursos académicos se han registrado en las islas 214 casos que evidencian la gravedad del problema. Un solo caso ya es una cuestión grave, pues entraña riesgos y sin duda genera preocupación. Nos ponen en alerta dramas recientes como el vivido por la niña que se autolesionó en Fuerteventura tras sufrir acoso o la brutal paliza que sufrió otra menor en Lanzarote.

Es evidente que el Ejecutivo canario, la comunidad educativa, y, por supuesto, contando con la colaboración de los padres, se deben adoptar medidas urgentes, pues, no nos engañemos, señorías, quién controla esta situación cuando la mayoría de las veces ni la propia familia ni los amigos cercanos son conscientes de la realidad a la que se enfrenta el menor, entre otras razones porque ya el miedo está instaurado, el acoso lo paraliza y como resultado no exterioriza lo que realmente le pasa o siente.

Nuestro grupo tiene muy claro que la prevención tiene que ser una asignatura permanente y que desde las edades más tempranas hay que desarrollar programas, conductas que ayuden a paliar la agresividad, la dominación y el sometimiento del compañero palpable en la sociedad, así como concienciar a los padres y/o núcleo familiar, la importancia de la comunicación con los menores. Tenemos que evitar que los chicos y las chicas se conviertan en víctimas. Seamos proactivos y protejamos a los niños del acoso y de la violencia escolar en los centros educativos y formemos adecuadamente para capacitar a toda la comunidad educativa y a los padres de modo que sea más fácil detectar las primeras manifestaciones del acoso escolar.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Mendoza.

Turno ahora para Nueva Canarias, señor Campos.

El señor CAMPOS JIMÉNEZ: Buenas tardes, señora presidenta, señorías, señora consejera.

En primer lugar, decirle que yo hace aproximadamente ocho meses también casi me mato aquí por culpa del taburetito este que colocan, o sea que me identifico plenamente con la situación que usted vivió con anterioridad (refiriéndose a la señora consejera, al inicio de su intervención, tropezó contra el escalón de la tribuna de oradores).

Hablamos de acoso escolar, y estamos hablando, sin duda, de uno de los problemas más grandes, pero no de nuestro modelo educativo o de nuestro sistema educativo, trasciende en este ámbito y creo que estamos hablando de problemas más graves de nuestra sociedad. Por supuesto, cada vez que hablamos de violencia en el ámbito que sea estamos hablando de un grave problema, pero cuando hablamos de quizás la parte con menor nivel de protección, como son nuestros chicos, nuestras chicas, aún se agrava más. Por tanto, hablar de acoso escolar es hablar de fracaso de la sociedad, como decía antes, y de todos y cada uno de los que aquí estamos o en los ámbitos en que nos toca prevenir estas cuestiones.

El Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar surgió hace muchísimos años, lo decía usted, en el año 2006. En numerosas ocasiones hemos dicho que Canarias ha sido pionera en muchos temas en materia educativa, desgraciadamente fue necesario en aquel momento, pero lo más lamentable es que sigue siendo necesario aún hoy.

Impulsar medidas de todo tipo: la concienciación; la prevención, como comentaba la portavoz de Grupo Mixto; la concienciación en todos los ámbitos; el trabajo con la familia para ser capaces de detectar ya desde ese ámbito cuándo existe un problema, para también trabajar en la sensibilización con sus propios hijos y para erradicar también desde la familia determinados mensajes, determinados hábitos que pueden contribuir a estas prácticas; trabajar con el profesorado, hacerles conscientes de que son quizás esa primera -la vanguardia- esa primera línea para identificar en ocasiones el acoso escolar porque, obviamente, está identificado dentro del aula; para no minimizar ni un solo hecho por pequeño que nos parezca, ya habrá tiempo luego de descartarlo, pero que sean conscientes desde el primer momento; y, por supuesto, también de manera muy específica trabajar con el propio alumnado. En este sentido, la consejería tiene que hacer un impulso necesario para llevar a cabo, por supuesto, un seguimiento de los planes de convivencia de los centros, cómo se llevan y cómo se mantienen y el nivel de ejecución real, pero tienen que ser capaces también de poner en marcha y universalizar en todos los centros educativos de Canarias -aún hoy no es así- programas que se han demostrado muy eficaces como los programas de mediación entre iguales.

Las redes sociales nos han desbordado. Cuando parecía que teníamos medio encauzado un problema nos han desbordado por todos los lados, quizás también a través de las redes sociales debamos buscar una de las vías para que nos acerquen a la problemática. Muchos de nuestros chicos y chicas solamente manejan esos medios a la hora de comunicar. Muchos de sus mayores niveles de influencia, los youtubers, o como queramos llamarlos, precisamente están en estos ámbitos, tendríamos quizás que utilizarlos. La televisión, los medios de comunicación, todo es...

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Campos. Ha finalizado su tiempo.

Corresponde ahora el turno al Grupo Parlamentario Podemos, señora Del Río.

La señora DEL RÍO SÁNCHEZ: Buenas tardes, señora consejera. Señores compañeros y compañeras diputadas.

Yo estoy muy de acuerdo con todas las intervenciones porque creo que entre todas y todos vamos armando un poco esta triste narración de algo que es muy coral, porque tiene muchas miradas, muchas visiones.

Como hemos hablado y hemos hablado ya en otras ocasiones, y es verdad que es un tema que a mí me pone directamente de mal cuerpo, el estómago se me encoje, porque me parece muy fuerte. Este año, además, empezamos de manera muy cruel, porque es que eran los primeros días de enero cuando tuvimos, el día 13 de enero, el primer caso en Lanzarote, de una brutal paliza de dos niñas contra otra, que encima fue grabada y difundida por redes; después, el 16 de enero, el intento de suicidio de una niña de 13 años en Fuerteventura, y ese mismo día, fatídico día, 16 de enero, en la Comunidad de Murcia, una niña, de 13 años también, consumó un suicidio después de un acoso de cinco años. Esto ya estremece empezando el año 2017 y hace que nos tengamos que poner a pensar en qué está pasando.

Y a mí me preocupa que en Canarias, aunque tengamos el protocolo que funciona bien y el teléfono y tal, funciona bien cuando los casos de acoso están detectados. Cuando hablamos de prevención tenemos que ir un poco más lejos, porque lo que vemos, y vuelvo a insistir en que ocurre en este caso como con la violencia machista, es la punta del iceberg. Hay que trabajar para ver qué es lo que subyace debajo, dónde está y cuánto es. Y para esto yo creo que, además de todos los programas que se hacen, tenemos que invertir en investigación, tenemos que saber mejor qué es lo que ocurre. Creo que es importante que sepamos, se habla de que tenemos un 5 % de casos de acoso escolar en nuestros colegios, pero también hubo una cifra entre el año 2012 y 2015 de que había aumentado alrededor de un 30 %. Creo que estas cifras es necesario que las conozcamos, que las conozcamos realmente bien, y para eso hay que hacer trabajos, me consta que hay instituciones que quieren abordarlo en profundidad, la universidad podría ser una de ellas, y habría que hacer trabajos longitudinales para ver de dónde viene. Porque, si no tenemos un buen diagnóstico, nuestras herramientas, las que tiene en marcha la consejería, por muy buenas que sean, están demostrando ser insuficientes. No solamente en Canarias, lo es en todas las demás comunidades. Tenemos un problema mucho más serio, que además está creciendo.

Dicen que hablar de los datos puede generar alarma social, y yo creo que lo que genera alarma social es que, sabiendo como está la situación, no conozcamos los datos. Esto es lo que es realmente alarmante. Porque ahí es donde tenemos que incidir para realmente con un buen diagnóstico saber ante un tema tan complejo de qué forma abordarlo en toda su complejidad.

Quería terminar leyendo las últimas frases que dejó la niña de Murcia, porque creo que es un tema que no debemos olvidar, dice: fue un domingo del pasado mes de mayo cuando todo explotó. "«Mamá no puedo más», me dijo Lucía entre lágrimas", afirma la madre denunciando un maltrato constante al que la sometían algunos compañeros, metiéndose con su aspecto, "llamándola gorda, fea, incluso con agresiones y empujones".

No me queda nada más. Lo dejo ahí.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Del Río.

Turno ahora para el Grupo Parlamentario Socialista Canario, señora González.

La señora GONZÁLEZ GONZÁLEZ (doña Ana): Gracias, señora presidenta.

Son numerosas las ocasiones en que hemos tratado en esta Cámara con bastante preocupación la situación de la convivencia escolar en los centros educativos de nuestra comunidad autónoma. Es un tema en el que sabemos que la consejería trabaja en diferentes programas y actuaciones. Se exige la implicación de la comunidad educativa, no tratarlo como un asunto menor. Porque a veces, señora Montelongo, no son cosas de niños. Hay que actuar ante la más mínima sospecha, por pequeña que sea, para así poder aplicar las acciones en fases tempranas. Es clave la vigilancia en el centro y la labor de los docentes.

Y planteamos la siguiente cuestión: las personas que han sufrido acoso escolar se preguntan por qué siempre es la víctima la que termina pagando las consecuencias. Me refiero a que se cambia de colegio mientras el acosador o los acosadores continúan con su vida normal sin sufrir alteraciones. Queremos saber la opinión de la consejería al respecto, es decir, si considera que se deberían impulsar acciones contra los niños y niñas que se demuestra que maltratan a sus compañeros, o si ya se están realizando. Es frecuente que sea el centro el que invita a la familia a cambiar a su hijo de colegio, lo que resulta claramente injusto y perjudica de nuevo a la víctima, al tiempo que altera la vida de toda una familia.

Queremos preguntar también si los centros están dejando constancia por escrito de las visitas de los padres y madres que acuden para contar lo que sufren sus hijos, presuntamente acosados, lo que les cuentan ellos. Colectivos que trabajan en la materia nos han comentado y recomiendan que así sea, es decir, que quede constancia en el centro de las advertencias que realizan los padres y madres y de la información que reciben.

Ya sabemos que todas estas actuaciones las atiende el Servicio de Prevención y Ayuda contra el Acoso Escolar, que evidentemente atiende de forma inmediata y prioritaria a todo caso detectado con un nivel de sufrimiento grave o severo.

Para ir finalizando, en cuanto a la proposición no de ley aprobada en abril del año pasado, que el planteamiento del Partido Popular en el texto de aquella proposición no de ley no eran ideas nuevas, señora consejera, sí quisiera que nos comentara qué se ha reforzado y a qué conclusiones han llegado las comisiones territoriales de acoso escolar en nuestra comunidad autónoma, una vez hechas las valoraciones oportunas.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora González.

Turno ahora para el Grupo Nacionalista, señora García.

La señora GARCÍA MARTÍNEZ: Gracias, señora presidenta. Señorías.

Señora consejera, buenas tardes.

Quiero subrayar la importancia de tratar de forma permanente esta temática en el Parlamento. Es cierto que todos nos alarmamos cada vez que en los medios de comunicación informan sobre casos graves de agresión y humillaciones, pero, más allá de la alerta puntual, sabemos, tenemos claro que a diario, no solo en los centros educativos sino en las canchas deportivas, en las plazas de los pueblos, se producen casos de acoso del denominado "de baja intensidad", que a la postre lo que hace es extender el germen violento y agresor entre los jóvenes como forma de relación y resolución de problemas.

Es verdad que Canarias ha sido pionera en la resolución y en el trabajo de erradicación del acoso escolar, con una atención especial en el ámbito educativo. La señora consejera ya exponía todas las líneas que se están trabajando desde la consejería.

Pero yo quisiera ir un poco más allá, y en el compromiso como colectivo social que nace de la actitud de cada uno de nosotros a diario, en nuestras casas, en nuestro entorno social, en el trabajo, porque en la normalización y asunción de abucheos y humillaciones como forma de relación entre los jóvenes está el inicio del maltrato severo, y luego no valdrán las excusas, hay que educar a los jóvenes frente al acoso escolar, pero al mismo tiempo tenemos que educarnos los adultos porque nuestros comportamientos son los que ellos reproducen. Por eso no solo hay que hablar de recursos y planes de acción en el ámbito educativo, por supuesto que son necesarios y todos los que se pongan me parecen pocos.

Señora consejera, le pregunto si hay posibilidad de trabajar de forma coordinada en la misma línea que se está trabajando en los centros educativos con las instituciones y colectivos sociales en contra del acoso escolar. Me refiero con los monitores deportivos, monitores culturales.

Me gustaría terminar haciendo referencia al video musical contra el acoso escolar que está difundiéndose en las redes sociales que tanto éxito ha tenido, el título de la canción es Se buscan valientes, refiriéndose a los jóvenes que actúan denunciando el acoso escolar. Yo añadiría: sobre todo se buscan padres conscientes y políticos consecuentes, porque un solo caso de acoso escolar no detectado y ante el que no se actúa es el peor de los fracasos del conjunto del sistema y la comunidad educativa, por encima de todas las reformas legislativas que quieran plantearse y de todos los colegios que vayamos a construir está la felicidad y el bienestar de nuestros alumnos en los centros educativos.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora García.

Turno para el grupo proponente, señora Montelongo.

La señora MONTELONGO GONZÁLEZ: Gracias, señora presidenta. Señorías.

Señora Del Río, durísimo, es supertriste, pero tenemos que ser fuertes y no mirar para otro lado, sino decir que la política sirve para esto, para actuar y para entre todos por lo menos visibilizarlo y hacer, que aunque solo un caso salvemos ya ha merecido la pena.

Señora consejera, yo creo que es muy importante la experiencia de Canarias y que debemos de transportar, incluso, a ese pacto por la educación la experiencia de ese servicio de prevención. A mí lo que me resulta curioso es que se hayan recibido 5000 llamadas y solo se hayan detectado 191 casos. Si a lo mejor puede explicar por qué es la razón.

Y más que en lo que estamos haciendo, yo permítanme que me quiera centrar en la causa, es donde tenemos que actuar, en buscar el antídoto, y para buscar el antídoto tenemos que saber por qué está pasando esto, en qué estamos fallando, en qué la sociedad le está fallando a esta nueva generación. Y es verdad que llevamos años estudiando y analizando el problema de la violencia en las aulas, desde hace años hay innumerables estudios, libros, trabajos e investigaciones, pero este es un tema que sigue siendo un gran desconocido y lo es porque entramos en materia de la mente, del comportamiento humano.

Las estadísticas nos alertan de este drama que vivimos a diario y que sufren muchos de nuestras chicas y chicos dentro y fuera de las aulas. Se han diseñado protocolos de actuación, como los que tenemos en Canarias, pero la realidad es que los casos de acoso escolar no dejan de crecer.

Señorías, en la primera parte de mi intervención les decía lo que ya todos ustedes saben, el entorno social y cultural en el que se mueven nuestros chicos es muy distinto al que hemos vivido nosotros, por eso cualquier medida que tomemos ha de estar en consonancia con esa nueva realidad en la que ahora se mueven nuestros chicos. ¿Y cuál es esa realidad? Bien, pues, cuál es la realidad de los casos que ustedes han comentado, la realidad de una niña que se autolesiona porque sufre acoso supuestamente, o cuál es la realidad de ese triste caso que se ha mencionado en Arrecife y que se sube a las redes, cuál es la realidad de todos esos casos en estos mismos momentos que se están sufriendo en silencio y en la que algunos de nuestros jóvenes canarios son víctimas de este acoso escolar por sus compañeros, cuál es la realidad de esos padres, yo me pongo en ese papel, imagínense no tener ni idea de qué les está pasando a tus hijos y que no lo puedas detectar. Esa es la realidad que tenemos que diagnosticar.

Señorías, combatir el acoso escolar pasa por entender esta nueva realidad, como les digo, no la realidad colectiva sino la realidad individual de nuestros alumnos, y, por eso, por mucho que queramos no lo podemos hacer desde este Parlamento, tenemos que hacerlo desde el entorno familiar y también desde las aulas. Pero eso sí, esa realidad sin lugar a dudas viene marcada por un nuevo denominador común para todos nuestros jóvenes: las redes sociales y las aplicaciones para los teléfonos móviles constituyen ya un elemento casi inseparable de sus vidas, por eso cualquier acción encaminada a prevenir y a tratar el acoso escolar ha de entender esta nueva realidad y ha de pasar por esos instrumentos que ellos cada día gestionan, una nueva realidad que hace que la mayoría de los alumnos de Enseñanza Secundaria Obligatoria, pero ya desde Primaria, ya desde Primaria nuestros alumnos cuentan con una teléfono móvil que utilizan de manera intensiva para comunicarse e interactuar en las redes sociales sin que sus padres y sin que sus docentes conozcan realmente cuál es su actividad en estas redes, qué aplicaciones usan y si, como todo parece y apunta, son usadas para llevar actuaciones de acoso escolar. Y es ahí donde el servicio de prevención, señora consejera, y de ayuda contra el acoso escolar ha de trabajar intensamente en esta nueva realidad, no en tramitar la denuncia, no en estar pendiente, que también, sino en trabajar ahí, en esa nueva realidad que ellos usan a diario como un instrumento más de su vida. Nos guste o no, el uso del teléfono por parte de nuestros jóvenes y alumnos, así como las redes sociales y las aplicaciones que utilizan, muchas de ellas desconocidas para nosotros, creo de verdad que puede ser el germen del crecimiento del acoso escolar, y que de forma significativa se está experimentando entre los alumnos de Primaria, cuando hasta ahora tenía lugar sobre todo en primero y segundo de la ESO, ahora lo tenemos en Primaria y eso es gravísimo.

Señorías, hoy es el teléfono móvil y mañana será la realidad virtual, pasaremos de la realidad de las redes a esa realidad en su vida diaria, en estos canales e instrumentos de comunicación donde el ciberbullying hace su aparición, que trasciende el propio espacio físico de las aulas y que se transforma en una mera prolongación de los abusos que se producen en esta. Por tanto, ambos fenómenos, el acoso escolar -el bullying- y el ciberbullying han de tratarse de forma conjunta y no como dos fenómenos independientes. Fenómenos ambos que tienen una característica en común: la edad de sus víctimas, que se sitúa en el entorno de los 13 a los 16 años siendo el volumen más importante el de las chicas y chicos que tienen 14 años de edad. Lo cierto es que estamos ante un virus y que a fecha de hoy sigue sin contar con el antídoto porque no nos hemos puesto a buscar las causas y en esto es en lo que yo quiero incidir hoy, antídoto que pasa por la escuela, el entorno familiar, el círculo social que rodea el día a día de nuestros jóvenes, los medios de comunicación -muy importante- y las redes sociales.

Señora consejera, dicho esto es justo reconocer que el servicio está funcionando, de verdad se lo quiero decir, y ha hecho una labor importante y que no solo ejerce un excelente valor en materia de prevención, sino que desarrolla una importante misión de ayuda en aquellos casos en los que sea necesario intervenir desde el punto de visto psicológico-social, de alguna manera es uno de esos componentes que han de formar parte del antídoto que nos permita combatir el virus del acoso escolar en nuestra comunidad autónoma. Cuenta con un excelente equipo, se está gestionando bien, permite detectar a tiempo, tenemos el número de teléfono, el 800007368, gratuito, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche, que nos puede ayudar, pero, señora consejera, no es suficiente.

Hace ahora casi un año nos decía en este Parlamento que el acoso escolar en nuestras aulas se había mitigado gracias, precisamente, a la existencia de este servicio gratuito, pero las cifras están ahí y cada poco nos sorprende un nuevo caso. Nos sorprende porque trasciende a los medios de comunicación pero sabemos que hay muchos otros que se viven en silencio y esos a mí son los que más me preocupan, los que más me alarman, casos de acoso escolar que en su mayoría se concentran en edades de chicos entre 12 y 14 años. Es evidente que la existencia de este número de teléfono ha sido decisivo, pero la pregunta es, ¿qué pasa con esos casos que no llegan a ser denunciados a través de este número de teléfono?, ¿contamos con cifras aproximadas?, ¿se puede hacer algún tipo de estimación? Es importante contar con este dato porque, tal y como ya nos recordaba el pasado año un informe,yo a eso no juego, elaborado por la organización no gubernamental Save de Children, nuestra comunidad autónoma se sitúa entre las comunidades autónomas con mayor incidencia de casos de acoso escolar, también conocido como el bullying, siendo la violencia en las aulas la conducta más grave y significativa que había detectado este informe; y esto lo tenemos que poner en valor, esto nos tiene que poner en alerta.

Sé que estos datos hay que tomarlos con cautela, especialmente cuando se comparan con otras comunidades autónomas. Pero lo cierto es que la incidencia del acoso escolar en nuestras aulas sigue siendo preocupante, y, aunque nos tenemos que felicitar por el servicio de prevención, tenemos que hacer algo más, todos tenemos que implicarnos en esta tarea.

Por lo tanto, lo vamos a hacer, y, señora consejera, yo le pido que desde Canarias todos, a todos ustedes, a los distintos grupos, incluyamos este aspecto dentro de este gran pacto por la educación, de que todas la fuerzas políticas de este país tengamos la firme voluntad de consensuar y actuar dentro de ese pacto por la educación. Por eso, incluyamos también en ese pacto el acoso escolar y su impacto tanto dentro como fuera de las aulas. Sigamos contemplando el acoso escolar no como un fenómeno aislado de violencia entre los alumnos, sino como un fenómeno realmente peligroso, que ha de ser tratado como se viene haciendo hasta ahora, con sumo rigor pero sobre todo concentrando los esfuerzos en la prevención y en la concienciación sobre este serio problema. Y dentro de un año, señora consejera, con la ayuda de todos pero también de los medios de comunicación, a los que vuelvo a pedirles, a clamar que nos ayuden en este proceso de concienciación, de poner en valor y de visibilizar todo esto, usted venga dentro de un año, señora consejera, a decir que hemos conseguido acabar con esta lacra.

Nada más y muchísimas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Montelongo.

Turno ahora para la señora consejera, para cerrar esta comparecencia.

La señora CONSEJERA DE EDUCACIÓN Y UNIVERSIDADES (Monzón Cabrera): Gracias, señora presidenta, señorías.

Esta mañana teníamos la reunión de la que hablábamos en el pasado pleno para preparar esa posición de Canarias ante la Comisión de las comunidades autónomas del Senado ante el futuro pacto por la educación, que se está tratando en el Parlamento, en el Congreso y en el Senado. Y es verdad que no hablamos de acoso escolar, hablamos de aquellas cuestiones como la estabilidad, la necesaria estabilidad legislativa; hablamos de la necesidad de la financiación; hablamos del refuerzo del profesorado; hablamos del futuro del alumnado, de las condiciones... Y es verdad que no hablamos de acoso escolar, como prácticamente no se ha hablado en muchos años en Canarias, porque es verdad que los datos y los resultados, independientemente de informes que salen y que hablan de casos muy concretos de ciberbullying, que es otra cuestión y que esos datos sí que son alarmantes a nivel de cualquier Estado o cualquier comunidad de la que hablemos, es verdad que en estos momentos y sobre todo cuando, algunos lo comentaban, cuando nos toca de cerca, cuando sabemos de casos o conocemos a las personas, o pueden ser cercanas a nuestro lugar de residencia o a nuestra comunidad autónoma, es verdad que nos tocan y nos hacen revisar qué estamos haciendo. Yo creo que eso nos lo estamos planteando todos y nos lo estamos preguntando todos. Y les agradezco una vez más que la reflexión que hagamos sea que es responsabilidad de todos. Y todos los que estamos aquí y todos los que nos están viendo -los que están en su casa, las familias, el profesorado...-, todos tenemos y podemos hacer algo para eliminar el acoso, no escolar, sino la violencia infantil y juvenil, los casos de conflictividad que se están dando en la sociedad.

Y, ¿qué estamos haciendo cada uno de nosotros?, ¿qué hacemos cada día? Cuántas veces no nos sorprendemos a nosotros mismos hablando con violencia delante de niños, pequeños quien tenga hijos, los que tenemos sobrinos, cuántas veces no nos sorprendemos en actitudes violentas, que lo único que hacen ellos es copiar. Y, ¿dónde lo van a copiar? Está claro que a veces agreden a los padres, a veces agreden a los profesores, pero la mayoría de las veces con quienes reflejan esa conducta es con sus iguales, y, como digo, no solo en los centros escolares sino también fuera de ellos.

Hemos hablado aquí, y estoy segura de que lo seguiremos haciendo, de cómo afrontar esta problemática a nivel general. Todas las medidas que pongamos dentro de los centros educativos podrán o no podrán ser suficientes, pero ¿qué medidas estamos poniendo fuera de los centros educativos?, ¿qué estamos haciendo toda la sociedad para combatir la violencia infantil y juvenil fuera del centro educativo?, ¿de qué nos vale controlar, que lo seguiremos haciendo?, ¿de qué nos vale poner programas, observatorios, poner todas las medidas que podamos dentro de los centros educativos, si a las dos de la tarde o a las tres de la tarde, cuando los alumnos y las alumnas salen del centro, se produce una violencia igual o diferente, igual o diferente?

Es verdad que donde conviven más es en el centro, evidentemente, es donde conviven, y ahí hay que poner medidas. Y ahí estamos no solo con este protocolo, que, como hemos comentado, es un protocolo que funciona en el momento en el que se detecta, en el momento en el que se denuncia. Por eso hay que hacer un esfuerzo, cada vez mayor para que haya más denuncias, para que esa información fluya, para que se conozca que existe ese servicio. Hay familias que no lo conocen. Por mucho teléfono gratis que se ponga, por mucha publicidad que se haga, por medios en que se hable, hay familias que no lo conocen, pues, hay que darlo a conocer.

Pero el problema está en esos casos que no se denuncian y que no se saben, que no se conocen. Ni lo conoce la familia, ni lo conoce el profesor o la profesora, ni lo conoce el director o la directora del centro. Esos son los casos. Por eso, hay que mentalizar, hay que trabajar y hay que prevenir, hay que formar al alumnado. Y hay un montón de acciones también de formación de familias, de formación de profesorado, pero realmente lo que tenemos que hacer es afrontar el problema de forma integral y de forma general.

Todos hemos escuchado y escuchamos permanentemente todas las acciones que se hacen contra el acoso, no solo las que hace la consejería de Educación dentro de los centros. Miren, estoy convencida de que alguno o alguna ha asistido a alguna charla de la Policía Nacional o de la Guardia Civil, charlas que hacen en los centros. Son, vamos, se las recomiendo a alguno o que las recomienden a las familias. Tratan fundamentalmente el tema del móvil y de los ordenadores, de las redes sociales. Un trabajo fantástico que hacen los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Dentro de poco tendremos unas jornadas con la Dirección General de Salud Pública, que se titulan Uso responsable y maduro de las nuevas tecnologías. Hay otros organismos, no solo la Consejería de Educación, otras instituciones que también están trabajando el acoso escolar. Pero es que los cabildos y los ayuntamientos también hacen acciones contra el acoso escolar, no solo con las familias sino con los propios centros educativos, organizando formación, organizando charlas, organizando tareas. Hay encuentros que se organizan por algunas instituciones, encuentros del alumnado mediador, encuentros del alumnado ayudante, para trabajar con el alumno para combatir el acoso escolar. Hoy veíamos en la prensa que se creaba una asociación de prevención del acoso iniciada por una profesora que, además, recientemente presentaba un libro.

Señorías, la consejería no está satisfecha con las acciones que hacemos, por eso seguimos trabajando y por eso seguimos pensando en una fórmula que aglutine todas las acciones que se están haciendo y todas las demás que se pueden hacer. Por eso una de las cuestiones que estamos trabajando es la de crear un observatorio sobre el acoso escolar, un observatorio en el que se impliquen todas las instituciones, todas las organizaciones que pueden ayudar a combatir el acoso escolar.

Y quisiera terminar esta intervención como la empecé, y como algunos de ustedes también han planteado. Trabajemos todos, colaboremos todos en erradicar este problema que tenemos no solo en las aulas, no solo en los centros educativos, sino en la sociedad. La violencia, la conflictividad infantil y juvenil. En los centros lo podemos hacer, pero lo tenemos que hacer también fuera de los centros. Demos ejemplo, como adultos que somos, de la no violencia, de la buena convivencia. Somos la clase política, somos los políticos los que tenemos que tomar las decisiones, pero también podemos dar el ejemplo de convivencia.

Y creo, y así..., en las oportunidades que tenga dentro de este debate sobre el pacto por la educación, creo, acojo el planteamiento que hace no solo la diputada del Partido Popular, sino la de Coalición Canaria, todos en general, Nueva Canarias, Podemos, Partido Socialista, de que el acoso escolar sea uno de los temas clave, de los temas importantes que tratemos en este nuevo pacto por la educación.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, consejera.

(La señora vicepresidenta segunda, Tavío Ascanio, ocupa un escaño en la sala).

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