César Manrique

César Manrique. Pastor de vientos y volcanes

César Manrique es sin lugar a dudas uno de los baluartes del arte canario del siglo XX. Nacido en Arrecife, Lanzarote, en 1919, Manrique fue sembrando a lo largo de su feliz y luminosa juventud en los singulares paisajes de la isla lo que sería el germen emocional de toda su producción posterior.

Su primera experiencia con la renovada perspectiva de la naturaleza vanguardista le llegó de mano de Pancho Lasso, escultor lanzaroteño, quien de regreso a su isla tras la Guerra Civil introdujo a Manrique en la nueva mirada del paisaje inmediato que trajo consigo de su aprendizaje con los paseantes de la conocida como Escuela de Vallecas. Picado por la pintura y tras un fallido escarceo con la carrera de Arquitectura Técnica, César Manrique marchó en 1945 a Madrid, becado por la Capitanía General de Canarias para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Sus primeras producciones, entre los años 40 y 50, se encuentran dentro del impulso de renovación plástica del lenguaje estético Neorregionalista. Su obra, plagada de referencias vernáculas (la aguadora, la tapada, el camello, la hoja de vid, el pescador), adopta sin embargo una configuración formal vitalista y luminosa, con un uso espléndido del color y una libertad en la configuración espacial casi escenográfica, que lo alejan de las tentativas Neorregionalistas que había llevado a cabo la Escuela de Luján Pérez en Las Palmas de Gran Canaria desde la izquierda, o el pintor José Aguiar, desde el oficialismo.

Los años 50 le permitieron poco a poco liberarse de los signos anecdóticos del paisaje insular para renovar su comunión con la isla de mano de la abstracción. La algarabía facetada del poscubismo y el voluptuoso colorido matissiano fueron abandonando poco a poco su paleta íntima, reservados para su actividad como muralista y decorador de la burguesía madrileña. El impacto de las corrientes matéricas y neoprimitivistas de estos años (Escuela de Altamira, Informalismo, Art Brut etc.) terminaron por sellar su compromiso con la abstracción en 1957. El propio artista definió su obra no figurativa como Impresionismo abstracto, lo que sería casi un oxímoron si tenemos en cuenta que el Impresionismo es el arte naturalista por excelencia. En las obras de Manrique la contradicción queda resuelta por cuanto la abstracción se logra desde lo concreto de la luz y el color de su isla.

La rusticidad y austeridad de su obra convirtió sus paisajes en pura orografía. A Manrique se le debe el descubrimiento de las arenas y las rocas como materia para en la construcción estética de la isla de Lanzarote, estela que seguirán otros artistas canarios (Tony Gallardo o Ildefonso Aguilar por citar algunos) y gracias a la cual el telúrico semblante de Canarias ha podido ser ingresado en el rango de producto plástico para la experiencia turística. A partir de los años setenta introdujo en su pintura formas de animales fósiles enterrados o incrustados en coladas volcánicas. Estos seres representan la muerte, en relación siempre dialéctica con las fuerzas creativas de la vida siempre viva, que no desaparece trágicamente, sino que se transforma en una eterna danza y contradanza. La autorreferencialidad de sus texturas volcánicas hace de sus cuadros una tautología, donde la superficie del lienzo no es ya una metáfora de lo que refiere (como si), sino una metonimia del paisaje (la parte por el todo). Esta confusión entre naturaleza y artificio alcanza su paroxismo en su labor paisajística.

Su actividad paisajista, pedagógica y su compromiso con la gestión patrimonial y cultural terminan por delinear la personalidad de este complejo personaje. Su versatilidad artística y su capacidad de nadar creativamente en el torrente de fuerzas culturales, sociales y económicas de finales del siglo XX le convierten en uno de los artistas canarios más representativos de las contradicciones de la modernidad tardía.

Alejandra Villarmea López

Colaboradora de la Real Academia Canaria de Bellas Artes

Fuentes

CASTRO BORREGO, Fernando. César Manrique. Biblioteca de Artista Canarios. Gobierno de Canarias. Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias. Islas Canarias, 2009

GÓMEZ AGUILERA, Fernando. Cesar Manrique. Un artista de prestigio universal. Referente internacional de la conservación de la naturaleza en Enciclopedia de Canarios Ilustres. Centro de Cultura Popular Canaria. Tenerife, 2005