Diario de Sesiones 11/2011, de fecha 11/10/2011 - Punto 9

· 8L/PNL-0022 Proposición no de Ley del Grupo Parlamentario Popular, sobre subidas impositivas del Gobierno de la nación y reforma fiscal en Canarias.

El señor presidente: Proposiciones no de ley: del Grupo Parlamentario Popular, sobre subidas impositivas del Gobierno de la nación y la reforma fiscal en Canarias.

Hay enmiendas del Grupo Mixto, del Grupo Socialista, del Grupo Nacionalista Canario.

Don Jorge Rodríguez, para la defensa de la proposición no de ley, por el Grupo Parlamentario Popular.

El señor Rodríguez Pérez: Señor presidente. Señorías. Señores consejeros.

Los momentos que vivimos son muy complicados, acaso los más trascendentales desde 1977, y los próximos tiempos también serán muy cruciales para ganarle la batalla al paro, para ganarle también la batalla a la crisis, porque, si no, los jóvenes no tendrán oportunidades. Estimamos prioritario por eso el dar un balón de oxígeno a las familias, a las pequeñas y medianas empresas, a los autónomos, con expreso rechazo a cualquier ocurrencia de subida de impuestos, porque a más impuestos hay menos renta disponible para el consumo y, claro está, para la inversión.

Como ya han podido sus señorías oírnos en más de una ocasión, entre las propuestas que ponemos encima de la mesa, ante la situación que viene sufriendo Canarias y los canarios, son reformas, rebaja selectiva de impuestos y mucha austeridad y control del gasto público.

Miren, desde el 2004 el socialismo en España ha incrementado la presión fiscal en casi 5 puntos, la más alta de toda Europa, y el alza fiscal lastra al empleo y evidentemente el consumo de forma permanente.

Señorías, a la vez que venimos propugnando una política económica de austeridad, de transparencia y de eficiencia en el empleo de los recursos públicos, creemos firmemente que con la rebaja de impuestos se incentiva el ahorro, la inversión y el empleo, de manera que con tipos impositivos más bajos se puede llegar a recaudar más, gracias precisamente al mayor crecimiento de la economía y del empleo; y al contrario, mantener impuestos altos, es decir, penalizar el ahorro y el consumo, provoca naturalmente que podamos ver perdidos empleos e inversiones, lo que, en definitiva, reducirá los ingresos públicos.

Queremos, por tanto, queremos rebaja de impuestos que beneficie a todos los canarios. Una política fiscal de rebaja selectiva de impuestos, señorías, que dé prioridad a las familias, a las pequeñas y medianas empresas y a los emprendedores. También, evidentemente, a las familias. A las familias, a través de una menor tributación en el IRPF, mejorando la tarifa, mejorando los mínimos personales y las deducciones por vivienda y gastos escolares; a los jóvenes, para facilitar aún más que puedan alquilar una vivienda, mediante una deducción autonómica aún mayor en el IRPF; en el ámbito de las empresas una rebaja en la tributación sin duda fomentará la competitividad y el desarrollo del tejido productivo; que los emprendedores también vean premiada su iniciativa con unas menores tasas de inicio de su actividad o con deducciones en el IRPF; y por supuesto promover ante el Estado una rebaja de las cotizaciones sociales y del impuesto de sociedades.

Lo que les propone el Grupo Parlamentario Popular es muy sencillo. Miren, una de las cuestiones básicas, una de las cuestiones básicas en las que los ciudadanos se fijan tremendamente a la hora de valorar a un gobierno o a un partido político que quiera contar con su confianza es cuál es su concepción de los impuestos. El Partido Popular ya lo ha dicho por activa y por pasiva, lo ha dicho claramente: está a favor de bajar los impuestos. Pero, ¿y sus señorías, están de acuerdo en subir los impuestos o en bajarlos? Este es el momento de tomar una determinación, de pronunciarse esta mañana aquí. Cuando se debate, señorías, sobre la carga impositiva, se debate en realidad de cuánto dinero se le quita al ciudadano. O mejor, de cuánto tiempo tienen que pasar los ciudadanos trabajando para el Estado en lugar de trabajar para ellos. Pues, bien, miren, un estudio recientemente publicado, antes del verano, decía que con la carga impositiva que tenemos en España, contando el conjunto de las comunidades autónomas y de ayuntamientos, ahora mismo el ciudadano medio tiene que trabajar exclusivamente para el Estado hasta mediados de mayo, es decir, casi cinco meses, y a partir de entonces es cuando trabaja para él mismo.

Señorías, esta crisis, como todas, generará ganadores y perdedores, y yo pienso que hay que trabajar para que la sociedad canaria y, en particular, sus jóvenes no sean los grandes perdedores de esta crisis. Pero para eso hace falta una política económica digna de tal nombre, y una política económica que contemple un alivio en la carga fiscal para ahorradores, para pequeñas y medianas empresas, para autónomos, para emprendedores, para familias, será sin duda una política que marque un rumbo claro hacia la prosperidad.

Esta es, en definitiva, la proposición no de ley que les presenta el Grupo Parlamentario Popular: que el Gobierno de Canarias, en el margen de maniobra con el que cuenta en esta materia y entre sus competencias, rebaje la carga fiscal para propiciar el consumo, la actividad económica y desde luego la inversión privada y el empleo.

Nada más, señorías. Muchas gracias, señor presidente.

El señor presidente: Muchísimas gracias, don Jorge Rodríguez.

Para la defensa de la enmienda del Grupo Mixto, don Román Rodríguez.

El señor Rodríguez Rodríguez: Este es un asunto absolutamente básico en el momento en el que nos encontramos y sobre el que se hace demasiada simplificación, sobre el que se aportan muy pocos datos y donde la evidencia empírica no acompaña a los liberales, no les acompaña, y me refiero a crisis anteriores y los antecedentes son evidentes.

Miren, el Estado no es una cosa abstracta ni etérea ni alejada, o no debe serlo; el Estado es sanidad pública, educación, seguridad cuando salimos a las calles, tener jueces y fiscales al servicio del Estado de Derecho, de las libertades y de la convivencia. Es que parece que cuando se pagan impuestos se pagan a la estratosfera. En los países más desarrollados, más adelantados del mundo, donde los niveles de desarrollo son más claros, donde la sociedad está más cohesionada y donde la prosperidad es más alta, es donde más impuestos se pagan. Es falsa esa afirmación de que no pagar impuestos es garantía de riqueza, prosperidad y cohesión. ¡Eso no es verdad! Vaya usted a la presión fiscal de los países nórdicos, vaya usted a los datos de la OCDE: 48%, 47% y 44%. Son los países que mejor están contrarrestando los efectos de la crisis, son los países que respetan los derechos de los ciudadanos, y estamos hablando de presiones fiscales de ese tenor. En España la presión fiscal es del 33%, 15, 16, 18 puntos menos que los países más desarrollados de la Unión Europea, y ahí están los datos oficiales.

Y además, ¿sabe qué le digo?, la distribución de la presión fiscal en España es profundamente injusta, ¡pagamos los que tenemos nóminas! Mire, hasta los ricos de Estados Unidos, los ricos de Francia, los ricos del Reino Unido han dicho que ellos tienen que pagar más. No estoy hablando, no hablaré nunca de penalizar más las rentas del trabajo: ¡a las del capital! No haga demagogia. Yo no digo que le subamos los impuestos a quien no tiene, a los trabajadores, ni a las pequeñas y medianas empresas: ¡a los ricos y a los superricos! Que persigamos el fraude fiscal, porque los que hacen fraude son los que se lo pueden permitir, que no son los asalariados. Persigamos un fraude fiscal que, según la asociación de profesionales de este ámbito, hay un 23% de fraude fiscal. Miles y miles de millones que se escapan del control de la fiscalidad pública. Yo de lo que estoy hablando es de que los recursos disponibles por el sector público español, con la presión fiscal existente, son menores, en términos absolutos por supuesto, pero también relativos, que los países de nuestro entorno. Es que no es verdad, cuando se afirma gratuitamente que el tamaño del sector público es mayor que el de los países de nuestro entorno. ¡Eso no es verdad! No lo podrá usted demostrar. Solo hará afirmaciones ideológicas, partidistas, que yo respeto y que no comparto. Pero no es verdad que el tamaño del Estado español sea mayor que el Estado francés, que el de los británicos y por supuesto que el de los noruegos, suizos, finlandeses, etcétera. ¡Eso no es verdad!

Y además hay que decir que los recursos públicos en un Estado democrático, en un Estado social, no se destinan a voladores o no se deben destinar a voladores. No es posible hacer lo que usted dice que va a hacer con los impuestos y mantener los hospitales abiertos. ¡Eso no es posible! Y por eso se están cerrando hospitales y escuelas en este país. Y yo estoy en contra, mi partido está en contra. Ese no es el camino, el camino de la descohesión, del desempleo, de la fractura social, no es el camino por el que yo he luchado toda mi vida.

¿Es posible que las rentas del trabajo mantengan la presión fiscal actual? Sí. No estamos hablando de eso ni de las pequeñas y medianas empresas; estamos hablando de los ricos, de los superricos, de la banca, de las transacciones financieras, del fraude fiscal, de los paraísos fiscales... De los que nos han metido en esta ruina.

Le voy a dar un dato, porque yo manejo datos oficiales siempre. ¿Sabe usted cuánto dinero han desembol­sado los países de la Unión Europea desde octubre del 2008 a esta parte para salvar la banca privada?: 1.065.000.000.000 de euros. Dinero público, dinero de los ciudadanos, de los impositores, de los que pagamos impuestos, se ha destinado para salvar la banca privada, que es la que nos ha metido en este follón. Ya está bien de endosar las culpas a los hospitales públicos o a las escuelas públicas, porque no es verdad. Este follón en el que nos encontramos es producto de la avaricia, de la manipulación, de la especulación, de utilizar el dinero para hacerse multimillonario sin salir de un despacho, y esos son los que nos han metido en el follón. Y a esos que nos metieron en el follón les hemos tenido que aportar en tres años 1.065.000.000.000 de euros de dinero público para salvarlos. ¿Y sabe lo que va a pasar en las próximas tres semanas? Que, como tienen sus balances muertos y rotos, porque prestaron a mansalva para hacerse multimillonarios, hay que volverlos a rescatar. Y ahí sí que nadie se queja, o sea, si hay que poner dinero para salvar un hospital público o una universidad, gasto público, esto rompe el futuro... ¿Por qué no protestan ustedes ahora con el nuevo rescate a la banca europea? Va a haber un nuevo rescate en las próximas semanas de no menos de 300, 400.000 millones de euros, a los que nos han metido en este follón. Y además sin condiciones, se les presta el dinero público a los banqueros para que luego tengan bonos y primas de 20, 30 millones, sin pestañear.

Ustedes se han puesto de acuerdo con los socialistas en dos cosas, en dos cosas se han puesto de acuerdo frente a esta crisis: en el proceso de privatización de las cajas y en colocar en la Constitución el llamado control del déficit. Sobre lo primero, muchísimo que hablar, no es el día. Yo traeré aquí ese debate en esta legis­latura, porque mucho hay que hablar de lo que ha significado esa decisión, hecha a hurtadillas, en cinco minutos, sin consultar, sin debate, sin ver las consecuencias, y colocar en la Constitución española el tema del déficit, que es además colocar en el texto constitucional una idea económica conservadora, un planteamiento económico y coyuntural en el texto de convivencia, que es la Constitución. Y ahora, como ustedes han presentado un proyecto de ley aquí para establecer un límite de déficit en las comunidades autónomas, que es pura propaganda, ya tendremos oportunidad de discutirlo. Nosotros no podemos aceptar esta lógica, porque no es la verdad. Creemos firmemente en que no podemos gastar lo que no tenemos, pero decimos con la misma firmeza que podemos tener más de lo que tenemos si aquí todo el mundo paga, si aquí pagan más los que más tienen, si aquí se cumple con la Constitución española, que dice claramente que el sistema fiscal tiene que ser equitativo y progresivo, y el sistema fiscal español no es equitativo ni tampoco es progresivo. Y, por lo tanto, la reforma no es para penalizar a los que ya estamos penalizados; la reforma es para penalizar a los que no pagan, a los que pagan menos que los trabajadores, como están haciendo los norteamericanos, como están reflexionando los franceses o los alemanes. Han sido, insisto, porque ven peligrar su futuro, los propios titulares de las grandes fortunas los que han reclamado aportar más en este momento difícil. Y le reitero lo que la historia demuestra: en 1929 la Gran Depresión fue combatida con el único criterio que se ha demostrado empíri­camente eficaz para reactivar la parálisis económica, que fue el esfuerzo del sector público, y para lo que Roosevelt aumentó la presión fiscal de las grandes fortunas hasta el 91%, hasta el 91% la presión fiscal, y con esos recursos se inyectó a la economía, y a partir de ahí el empleo, la demanda, reactivaron la economía. Pasó en Europa después de la II Guerra, después de la II Guerra fue el Plan Marshall, destinar dineros públicos a reactivar la economía los que rompieron.

Los que están abogando por el ajuste fiscal salvaje se equivocan, y los datos son irrefutables. Vamos hacia otra recesión en los próximos meses con desgraciada seguridad, lo están diciendo los británicos, lo están diciendo los franceses, lo dicen hasta los ministros españoles, que son los más optimistas del mundo. Vamos de nuevo a la recesión, porque la estrategia del ajuste fiscal duro paraliza la economía, genera más desempleo, hunde la demanda, no genera, por tanto, bienes y servicios, y entramos en un círculo incluso de encarecimiento de la propia deuda, como estamos viendo. Hay que romper este círculo.

Sé que las capacidades de un territorio como el nuestro y de sus instituciones son limitadas. Sé, sé lo que eso representa. Sé que incluso el Gobierno español tiene límites en su capacidad para tomar decisiones y seguramente será el G-20 de noviembre quien tenga que tomar cartas en el asunto. Cuando el G-20 se reunió en Londres en el 2009 hicieron un análisis, hicieron un conjunto de aportaciones que luego no han cumplido. Ahora sé que hay algunos jefes de Estado que están reflexionando sobre ello, sobre las transacciones financieras y su control, sobre la tasa Tobin o similar, sobre la necesidad de perseguir los paraísos fiscales, de cerrar los paraísos fiscales, de impedir la fuga de capitales ilegales que siguen campando a sus anchas en el mundo, de ponerles coto a las agencias de calificación. En definitiva, hacer una política global...

El señor presidente: Tiene un minuto para terminar, sí, don Román.

El señor Rodríguez Rodríguez: Acabo.

Me va a perdonar, señor Jorge Rodríguez, he aprovechado evidentemente su propuesta, que no comparto en absoluto, para decir que no es esto lo que nos pasa. Eso no es verdad, esa es una posición ideológica, una posición del liberalismo, que no tiene ninguna experiencia empírica que lo demuestre, que ese camino nos lleva a más recesión. ¿Y sabe qué digo? Lo vamos a cambiar, lo vamos a cambiar porque la realidad es incontestable, la realidad es incontestable.

Cuando Barroso dice que hay que meter una tasa a las transacciones financieras, está cumpliendo lo que el G-20 dijo en febrero del año 2009, y yo espero que el G-20 del 2-3 de noviembre en Cannes, pues, meta manos al asunto y corrija esta situación, porque la siguiente recesión no se lleva por delante solo a los países más desarrollados sino también a los países emergentes, porque si aquí no se consume lo que producen los países emergentes, tampoco va a ser necesario.

Por lo tanto, yo espero que esa lógica de usted no...

El señor presidente: Muchas gracias, don Román.

Enmienda del Grupo Socialista Canario. Don Manuel Marcos Pérez Hernández tiene la palabra.

El señor Pérez Hernández: Muy bien. Gracias, presidente.

No sé qué hacer, si intervenir, bajarme... Después de la intervención del proponente, haciendo una defensa de las políticas ultraliberales y conservadoras, que han traído como consecuencia la crisis que estamos viviendo, que están pagando los que no tienen culpa de ello, pues, lógicamente voy a iniciar también mi intervención con una reflexión acerca de lo que conviene y de lo que se debe hacer y luego entraré también, lógicamente, a hablar de la propuesta y de algunas de las consideraciones que el proponente hace en la misma.

Mire usted, hay alguna reflexión que me gustaría hacer esta mañana, y es que el Estado, señor proponente, señor diputado del Partido Popular, es un actor protagonista en la financiación de los servicios que necesita la gente: la educación, la sanidad, la atención a la salud, y para restaurar la competitividad los programas de educación y formación son fundamentales y tienen que hacerse con fondos estatales. Cuando se opta por la austeridad fiscal, sin duda, la transición de esas economías será mucho más lenta. No son palabras mías, son palabras de uno de los últimos premios Nobel de Economía y quería ponerlas de manifiesto hoy aquí, en el inicio de mi intervención.

Pero dice usted en su comparecencia, en su intervención, que durante el año 2010 Canarias estuvo marca­da por la subida de impuestos generalizada en Canarias. Yo le preguntaría qué impuestos fueron esos que se subie­ron en el 2010, porque el responsable de la política económica en aquel momento continuamente esta­ba hablando y diciendo que no se iban a subir los impuestos, y le remito al Diario de Sesiones del 16 de septiem­bre de 2010. Por lo tanto, no sé a qué viene esa consideración suya. Habla de subidas indiscriminadas de impuestos... Mire, yo le diría también que bajar 5 puntos el tipo reducido del impuesto de sociedades, pues, no es un aumento de impuestos; o que ampliar las categorías a las empresas que se pueden acoger al mis­mo no perjudica a las Pymes, por ejemplo; o eximir a las pequeñas empresas que amplían capital del pago del impuesto de actos jurídicos y documentados; o eliminar el pago obligatorio del recurso cameral, pues, tampoco son medidas de carácter recaudatorio, y son medidas que ha adoptado el Gobierno de España durante estos años.

Por lo tanto, yo creo que usted, en ese énfasis que pone en la defensa de ese modelo ultraliberal y conservador, pues... Habló también de la pérdida del poder adquisitivo de nuestras familias. Evidentemente que ha habido una pérdida del poder adquisitivo; el paro que nos afecta, 250.000 personas paradas, es el mayor drama de nuestra economía y, sin duda, eso imposibilita el consumo de las familias que lo están pasando muy mal.

Pero, ante todo esto, señor Jorge, el Gobierno central ha dado también pasos decididos y pasos que han servido también para aumentar el poder adquisitivo de las familias. Y les voy a poner algún ejemplo, por ejemplo, porque siempre es bueno recordar. Continuamente ustedes hacen referencia al Gobierno de España y obvian la etapa del Gobierno en la que ustedes tuvieron presencia y responsabilidad. Por ejemplo, congelaron el salario mínimo interprofesional en 460 euros y en los siete años de Gobierno socialista se ha subido un 39%; hoy está en 641. Es poco, claro que sí que es poco, pero esto ayuda también a estimular el consumo. Le puedo hablar también de las pensiones, que también contribuyen, y el importe de la pensión media en España ha subido con respecto a cuando gobernaba este país su partido un 39% y las pensiones mínimas de mayores de 65 años, un 51%. Esto también es ganar poder adquisitivo. La cobertura por desempleo, en una época de crisis como la que hemos estado viviendo, que afecta y que el paro se ceba en aquellas personas, en aquellas personas que tienen peor cualificación y que afecta de forma dramática a muchas familias, pues, mire, el Gobierno ha aumentado la cobertura por desempleo, llegando a un 77%, la más alta de nuestra historia.

Usted, en su intervención, habla y dice que un gobierno responsable haría el máximo esfuerzo de austeridad en sus propios gastos operativos y estructuras operativas y yo le diría que ahí también le flaquea la memoria, porque le voy a tener que recordar también que del año 2007 al 2009, el máximo responsable de la política económica del Gobierno de Canarias, en ese momento se elevaron los gastos de personal en más de 259 millones de euros. Y le diré también que en esa etapa también se incrementaron los gastos corrientes autonómicos en más de 91 millones de euros. Por lo tanto, cuando se habla, hay que tener también en cuenta y repasar lo que ha sucedido y cómo uno ha actuado cuando tenía responsabilidades en la materia.

Y, mire, no todo es control del gasto público. Claro que es importante el control del gasto público, la auste­ridad, la eficacia, en la gestión de los recursos públicos, pero, mire, nosotros somos partidarios de una política fiscal flexible y equitativa que se vincule al cumplimiento de una serie de objetivos previamente establecidos en las distintas fases del ciclo económico. Y nosotros, creo, señor Jorge, que estamos de acuerdo -y creo que también ustedes lo compartirán conmigo- en que los objetivos que debe perseguir cualquier política fiscal deben ser financiar los servicios públicos esenciales: la educación, la sanidad. Esos servicios públicos tienen que estar financiados para garantizar la calidad de los mismos, debidamente financiados. También hay que impulsar, por supuesto, la recuperación económica. Ya le señalaba antes que restaurar la competitividad, para restaurar la competitividad los programas de educación y formación, financiados con dinero público, son fundamentales. Y sobre todo también hay que impulsar la creación de empleo, claro que sí.

Pero, señor diputado, nosotros estamos plenamente convencidos de que la política que tenemos que llevar a cabo en el ámbito fiscal tiene que ser, como decía, una política que recaiga esa carga en aquellos que más pueden y que más tienen, y por eso esa política fiscal tiene que hacerse desde el rigor y desde la seriedad. Hoy aquí el presidente del Gobierno, esta mañana, se ha comprometido a traer un proyecto de ley para modificar y, por lo tanto, dar cobertura al incremento del impuesto sobre el patrimonio, para que pase de la base que estaba establecida de cotización en 120.000 euros de patrimonio hasta los 700.000. Eso es una medida que también tiene, que también tiene un recorrido y que va a suponer el incremento y va a suponer la recaudación de una serie de ingresos en torno, en nuestra comunidad autónoma puede estar en torno a 24 millones de euros, que van a servir, sin duda, para destinarlos a reforzar las políticas públicas tanto en el ámbito educativo como en el ámbito sanitario.

Nosotros, por lo tanto, señorías, estamos a favor de aplicar una política, como le digo, fiscal flexible, equitativa, que se adapte, sin duda, a las circunstancias de los diferentes ciclos económicos, que se adapte a las especificidades de Canarias y que sirva para hacer lo que le decía antes: mantener servicios públicos esenciales, impulsar la recuperación económica e impulsar la creación de empleo. Venir aquí a hacer un discurso en el que las rebajas fiscales son la panacea para impulsar el desarrollo económico y para garantizar el Estado del bienestar, eso no se sustenta, porque solo desde una óptica conservadora, ultraconservadora, se puede hacer esa defensa, porque, lógicamente, si se produce una rebaja y hay una descapitalización de los sectores públicos, lógicamente se va a producir de forma inmediata un deterioro en la calidad de esos servicios públicos. Y esa es la receta, porque deteriorando la calidad de los servicios públicos otros pueden acceder a servicios que se prestan en el ámbito privado, porque tienen recursos y tienen capacidad económica para ello.

Desde el Grupo Socialista mantenemos la política fiscal equitativa, que pague el que más tiene, y por supuesto que se destine al mantenimiento de lo que son nuestras señas de identidad, los pilares del Estado del bienestar -educación, sanidad, servicios sociales-.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor presidente: Muchísimas gracias, don Manuel Marcos.

Para otra enmienda, del Grupo Nacionalista Canario, don José Miguel González Hernández.

El señor González Hernández: Gracias, señor presidente.

Bueno, el intervenir al final tiene el inconveniente de que muchas cosas que pensaba decir no las voy a decir porque han sido dichas por los antecesores. Pero, sinceramente, sí quisiera una matización. A mí me sorprende que don Jorge Rodríguez haya podido decir aquí y que se lo haya creído que cuando se le retiran los impuestos al ciudadano se le ha privado de algo así como el 40 o el 37% de sus recursos. Usted sabe de sobra que los impuestos no son para un ente abstracto, son para devolvérselos a través de servicios públicos. Luego, estoy convencido de que muchos de esos ciudadanos no estarán contentos de que eso se retire, porque, si no, los servicios públicos esenciales no se podrían prestar. ¿De qué manera quiere usted financiar los servicios públicos? ¿O es que entiende usted que el ciudadano al que se le retiran los impuestos no tiene que ser solidario con los que menos tienen? Los impuestos son un sistema de compensación donde los que más tienen -y por eso deben ser progresivos- tienen que aportar a unos servicios públicos para los que menos tienen. Y si ese principio no se admite, es ser ultraliberal a niveles casi increíbles, porque yo creo que eso ya no se da en ningún país del mundo. Desde que avanzó la sociedad hacia la socialdemocracia, en un proceso evolutivo, todo el mundo estuvo de acuerdo en que los que tenían más tenían que ayudar a los que tenían menos. Y si usted parte de la base de que todo dinero que se le retira a un ciudadano es algo negativo y que va en contra de los intereses de él y se olvida de que incluso él va a recibir servicios públicos, está usted, en cierta manera, tergiversando la realidad y yo creo que eso no está en su formación.

También a veces aquí se dicen cosas con mucha ligereza y algún día deberíamos debatir qué es lo que está pasando con la crisis general. Porque, claro, cuando se dice, "es que se va a gastar un billón de euros en apoyar la banca", ¿pero es que cree que se está apoyando a los banqueros? Usted sabe que la banca crea el dinero, la creación del dinero la tiene la banca. La banca, usted deposita un euro y el Estado le dice, "bueno, usted tiene que tener garantía de 10 céntimos y los demás, 90, los presta". Luego, la banca lo que ha hecho es crear una gran cantidad de dinero a través de préstamos a terceros, y si la banca falla lo que ocurre es que inmediatamente lo que se hace es el proceso de "todo el mundo va a la banca a retirar los recursos que ha depositado", cosa que es imposible que se le devuelvan porque están prestados a una serie de ciudadanos. Por eso cuando se defiende a la banca, se está defendiendo a la economía en general. Podíamos decir: "¿se debe apoyar a la banca o se la debe nacionalizar?" Ahí podíamos estar de acuerdo, pero el sistema financiero es necesario mantenerlo porque, de otra manera, se produce una crisis económica fundamental.

Pero, ¿qué es lo que estamos planteando ahora? La realidad es que la crisis económica ha reducido la actividad económica y, por lo tanto, todas las administraciones públicas han visto reducida su recaudación. Entonces, claro, cuando uno se da cuenta de que recibe menos, lo primero que tiene que hacer es un análisis bastante concreto de cuáles son los ingresos y cuáles son los gastos para intentar equilibrarlos. Ha habido una caída muy profunda de la recaudación por la ralentización de la actividad económica y también porque, lo que llaman los estabilizadores automáticos, cuando cae el proceso, aumenta el paro y hay que buscar recursos, hay que aportar recursos a los parados. Luego, por lo tanto, hay un proceso de que no solamente se reducen los ingresos sino que se incrementan los gastos, aunque no se pretendiera hacerlo, porque hay que atender a una serie de obligaciones que nacen para las personas que quedan en situaciones más desfavorecidas; porque hay que fomentar las políticas de empleo, porque se incrementan las prestaciones sociales y para evitar la marginación. Y esto ha producido un incremento del gasto público coincidente con una disminución de los ingresos.

El excesivo endeudamiento y la política de la Unión Europea, que, si quiere, algún día debemos debatir aquí, porque parece que son unos señores en Bruselas que deciden unas cosas que van contra los intereses colectivos. ¡Hombre!, algo de inteligencia habrá que suponerles. Han impuesto la necesidad de analizar el gasto público con criterios restrictivos, para reducirlo, y simultáneamente una concepción fiscal, donde los ingresos públicos, entre ellos los tributarios, porque los ingresos públicos no solo son tributarios, debían servir de referencia obligatoria para fijación del nivel de gasto.

Las políticas de todos los estados, entre ellos España, se han movido entre dos alternativas. Algunos, de acuerdo con los criterios simplistas, a veces, que se oyen por ahí, de la Unión Europea, han establecido para los países intervenidos o en dificultades para colocar su deuda una fuerte reducción del gasto indiscriminado y el incremento de los impuestos, tasas y precios públicos; mientras que en otros han intentado poner políticas keynesianas de incremento del gasto público para reactivar la actividad económica, casi paralizada, esperando que la reactivación económica contribuya al ingreso de los sistemas tributarios. Hoy en día está muy discutida la política de Keynes, es decir, cuando se lanzó al gasto público, aquello que se decía de que era bueno incluso que se abriera, que se pusiera gente a trabajar abriendo cunetas y tapándolas. Realmente Estados Unidos no salió de la depresión con la política keynesiana, salió con el violento crecimiento que tuvo que dar al gasto público con motivo de la guerra, de la guerra mundial. Fíjese qué curioso. Yo creo que ni uno ni otro. Ni puede ser una política restrictiva total del gasto público ni puede ser tampoco olvidarse de la necesidad de proporcionar combustible a la actividad económica, o sea, potenciar ciertas actividades, pero hay que ser selectivo, y eso es muy importante. Y desde luego lo que hace falta realmente es una política de ajuste y simultáneamente -aquí se ha dicho- una mejora de la eficacia y eficiencia de la recaudación y la lucha contra el fraude fiscal.

La situación en Canarias es similar al resto de las comunidades autónomas, aunque hay que decir, claro, que aquí el sistema tributario es diferente. A veces nos olvidamos de que tenemos un sistema tributario diferente. Aquí no se aplica el IVA -luego, por lo tanto, todo lo que haga el Estado sobre el IVA aquí no nos afecta-, no se aplican las accisas comunitarias y, por lo tanto, cuando se habla de que van a incrementar el impuesto sobre los alcoholes y demás, tampoco se aplica en Canarias. El impuesto sobre el combustible, ese es un impuesto canario, son los canarios los que tienen que decidir lo que se hace con él. El Estado ahí no puede decir absolutamente nada. Tenemos singularidades, como son un trato singular en el IRPF y a los empresarios en el IGIC.

Por lo tanto, parece necesario, yo creo que eso es evidente, que a nivel de toda España se tomen medidas concretas que contribuyen al equilibrio de los presupuestos públicos, minimizando el recurso al endeudamiento, de acuerdo con la modificación constitucional reciente. Tendremos ocasión, si es posible, de discutir la posición del Grupo Mixto en este caso.

Por lo tanto, ¿qué proponemos? El Parlamento de Canarias insta al Gobierno de Canarias a defender ante el Gobierno del Estado -al que esté-, al Gobierno del Estado, políticas de gasto público que pongan, en primer lugar, defendiendo con carácter prioritario los servicios públicos esenciales, en coordinación con las comunidades autónomas que tengan transferida la gestión de estos servicios -no nos olvidemos de que son las comunidades autónomas las que los están aplicando-. Insta al Gobierno de Canarias, dentro del marco de su competencia también, a garantizar una eficaz configuración y gestión -eficaz configuración y gestión- de los tributos, de tal forma que las distintas fases del ciclo económico permitan obtener los recursos necesarios para completar la prestación de los servicios públicos esenciales, fundamentalmente, como todos sabemos, la educación, la sanidad y los servicios sociales.

Respecto a la tasa Tobin -puesto que tengo todavía dos minutos-. Bueno, no vayamos lejos, si tenemos en este momento en este Parlamento para informar la tasa Tobin, eso lo sabe usted. Aquí tenemos el documento que se llama COM (2011) 594 final, que es una propuesta que tiene la Unión Europea para establecer el sistema común del impuesto sobre las transacciones financieras. Está a informe de la Comisión de Asuntos Europeos, está disponible para todos. Yo lo he estado estudiando porque lo tendré que informar y es una cosa bastante razonable. Ahí plantea una cantidad importante de recursos, pero se olvida de algo, y es que -y en eso estoy de acuerdo con lo que dijo don Román Rodríguez- o se consigue en el Grupo 20 o no se puede. Lo que no puede ocurrir es que lo ponga la Unión Europea y no lo pongan los demás, porque entonces hay una inmediata huida del capital fuera del área de la Unión Europea. Pero yo creo que esa tasa Tobin es un punto interesante, no ya por su poder recaudatorio, que es importante, bastante importante, sino porque disuade de una serie de actividades que son puramente especulativas, de movimientos de un lado para otro.

Señorías, yo creo que la enmienda nuestra es razonable. Creo que lo que plantea -y yo le diría al Partido Popular que lo aceptara-, en primer lugar, es que digamos al Gobierno, oiga, ponga usted por delante las políticas fundamentales del Estado del bienestar; y, segundo, hagamos todo lo posible para conseguir que los tributos se gestionen con eficacia y eficiencia y adaptando las necesidades para garantizar los servicios esenciales. Porque un Estado que no defiende a los que menos tienen, que no se base en el equilibrio entre las necesidades y las obligaciones y que establezca mayores obligaciones sobre los que más tienen sería enormemente injusto y no es el Estado que nosotros propugnamos. No el de nuestro grupo ni creo que el de ninguno de los diputados que aquí hay en este momento.

El señor presidente: Muchas gracias, don José Miguel González.

Don Jorge, tiene usted cinco minutos para fijar posiciones sobre las tres enmiendas.

El señor Rodríguez Pérez: Señor presidente. Señorías.

El Grupo Parlamentario Popular ha traído esta mañana a esta Cámara una sencilla proposición no de ley, con un objetivo muy preciso, muy claro, y es instar al Gobierno de Canarias a que emprenda una reforma fiscal que propicie una rebaja selectiva de impuestos, que favorezca a las familias, que favorezca a los emprendedores, a las pequeñas y medianas empresas y a los ahorradores. Y nos hemos encontrado de pronto, a través de las enmiendas presentadas por los distintos grupos parlamentarios, con que el debate ha sido otro, el debate ha sido el fondo de rescate europeo y americano, ha sido un debate ideológico sobre la oportunidad del capitalismo como el mejor modelo económico de todos los posibles, o hemos hablado incluso hasta de la Gran Depresión.

Miren, yo creo, señor Rodríguez, que el Grupo Parlamentario Popular no está de acuerdo con sus planteamientos. Es evidente que nos separa ideológicamente una gran franja de mar entre ambos partidos, entre ambos grupos: mientras yo defiendo políticas liberales, usted defiende políticas de auténtica izquierda, y esa diferencia, evidentemente, es prácticamente insalvable.

En el caso del señor Pérez, yo comprendo que le cueste un tremendo esfuerzo tratar de justificar un modelo económico, un modelo ideológico fracasado, porque al fracaso han llevado ustedes a España, a los españoles, a los ahorradores, a las Pymes, a todas las familias.

Por tanto, nosotros no podemos estar de acuerdo con usted. Como no estamos de acuerdo en que nos lleven a la deriva de pensar que con la rebaja impositiva que estamos propugnando estemos queriendo reducir la calidad y el bienestar de vida de los españoles. Nada de eso, por el contrario, y creo que ha habido etapas en España donde esa rebaja de impuestos ha supuesto el mayor modelo de crecimiento que España jamás había tenido en su democracia. Por tanto, esas políticas liberales nosotros las vamos a seguir propugnando.

Y repito, la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular era esta: sus señorías están de acuerdo o no están de acuerdo con hacer, emprender, una rebaja selectiva de impuestos en Canarias, que favorezca a ahorradores, pequeñas y medianas empresas y familias. Esta es simplemente la cuestión y no otra. Por tanto, este Grupo Parlamentario Popular, señor presidente, rechaza todas las enmiendas presentadas y se manifiesta de nuevo a favor de la proposición tal y como fuera presentada en su día.

Muchas gracias.

El señor presidente: Muchísimas gracias.

(El señor presidente hace sonar el timbre de llamada a la votación.)

(Se reincorpora a su lugar en la Mesa el señor secretario primero, González Hernández.)

Señorías, que no entre nadie más en la Cámara, en el hemiciclo, y vamos a votar la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular, sobre subidas impositivas del Gobierno de la nación y la reforma fiscal en Canarias. No se ha admitido ninguna de las tres enmiendas; por lo tanto, se vota el texto de la proposición no de ley. Comienza la votación (Pausa).

Resultado de la votación: 19 votos a favor, 36 en contra y ninguna abstención.

Queda rechazada.

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  • 8L/PNL-0022 Sobre subidas impositivas del Gobierno de la Nación y reforma fiscal en Canarias.


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