Diario de Sesiones 33/2012, de fecha 11/4/2012 - Punto 1

· 8L/I-0011 Interpelación del Grupo Parlamentario Popular, sobre política general en materia de creación de empleo, dirigida al Gobierno.

El señor presidente: Tercer punto del orden del día: interpelaciones. Del Grupo Parlamentario Popular, sobre política general en materia de creación de empleo, dirigida al Gobierno.

Don Jorge Rodríguez, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra.

El señor Rodríguez Pérez: Señor presidente. Señorías. Muy buenos días a todos.

Señora consejera, en estos momentos Canarias está inmersa en la desconfianza y en el miedo al paro. Y frente a ese escenario se encuentra un Gobierno aparentemente desbordado por las circunstancias: caída de empresas, caída de autónomos, más de 40.000 familias con todos sus miembros en paro, más del 50% de las familias canarias que no llegan a final de mes o lo hacen con muchas dificultades y, lo más grave, casi 350.000 parados, casi 350.000 personas en nuestra comunidad autónoma sin empleo, el 31% de la población activa sin trabajo y, lo más grave, sin expectativas a corto plazo de tener una oportunidad de empleo. Este es el parte de guerra, señora consejera.

Y en una situación como la descrita y muy actual hay dos lógicas en la manera de superarla: una, la contemplativa, que es esperar a que vengan tiempos mejores para hacer cosas, y la otra, la contraria, hacer cosas para que vengan tiempos mejores; o dicho de otra manera, si me lo permite, una es recrearse en ella y buscar culpables externos y esperar que desde fuera nos saquen las castañas del fuego y la otra es asumir como propio el reto y la responsabilidad, y actuar, por tanto, con coraje y con decisión.

Señora consejera, seguiremos diciendo que la situación es muy mala, diría más, es dramática, y su Gobierno, en lugar de combatir a muerte la crisis y el paro, adopta una estrategia, que es la de la confrontación con el Gobierno de la nación con cada decisión que toma para enderezar la economía. Y a usted le diré, señora consejera, lo que al gobierno de su competencia se refiere, que la receta que usted aplica contra el paro y la crisis es sencillamente esperar a que escampe y, por supuesto, criticar una de las reformas que el Gobierno de la nación ha emprendido para incentivar el dinamismo del mercado laboral. Una crítica que responde al grupo, una crítica que responde a su pertenencia al grupo de los que prefieren que nada cambie, que nada cambie. Mire, la legislación mercantil cambia con mucha frecuencia y sin dificultad y, además, nos adaptamos cada vez más al proceso europeo, a la Unión Europea. En cambio, parece que se resienten las estructuras nacionales si alteramos cualquier esquema que tiene que ver con la regulación laboral que hemos conocido tradicionalmente. Alguna vez llegué a leer, creo recordar, una cita del catedrático Federico Durán, que el término movimiento obrero, con el que todavía se asimila, digamos, el sindicalismo, tendría que ser cambiado urgentemente porque no hay movimiento más reacio al movimiento que el movimiento obrero.

Y, señora consejera, nosotros, ya lo sabe por activa y por pasiva, nosotros decimos sí, sin dudarlo, a la reforma laboral. No se puede tener la misma normativa laboral, la misma regulación del empleo y las mismas circunstancias del mercado de trabajo en una situación económica de una economía globalizada, de una economía abierta, ahora en crisis, que la que existía hace 30 o 40 años. Así pues, señora consejera, sépalo, el Estatuto de los Trabajadores es una norma antiquísima, muy antigua. Tan antigua que, como sabe, se aprobó en 1980, pero que básicamente es reproducción de la ley franquista del Contrato de Trabajo de 1944, que, a su vez, reproduce casi íntegramente, casi íntegramente, la Ley de Contratos de Trabajo de la II República de 1931, es decir, de hace casi dos siglos.

¿Sabe usted que cuando se aprobó el Estatuto de los Trabajadores no existía el teléfono móvil ni existía tampoco el correo electrónico? Si me permite la anécdota, la manera de comunicarse de la que por excelencia habla el Estatuto de los Trabajadores es todavía el tablón de anuncios, el tablón de anuncios.

Afortunadamente, la reforma del mercado de trabajo aprobada por el Gobierno marca un antes y un después en el proceso de modernización de las relaciones laborales en España y desde luego un contrapunto muy importante a lo que hasta ahora, a mi juicio, venía siendo la tendencia general a los cambios del marco institucional laboral, ya que por primera vez tiene en cuenta lo que se tenía que haber tenido en cuenta hace mucho tiempo: la empresa, la empresa. Sin empresas no hay puestos de trabajo y, si se siguen destruyendo empresas, seguirán perdiéndose puestos de trabajo sin posibilidad de recuperarlos. Si fuera tan fácil en este país ser empresario, aunque fuera con forma de autónomo, o crear y mantener una empresa, yo le aseguro que en España en estos momentos no habría 5,5 millones de desempleados. Pues bien, esto que parece de sentido común hasta ahora no lo era; por el contrario, todo eran derechos y más derechos para los trabajadores y ninguna posibilidad de que la empresa pudiera contar con la flexibilidad suficiente para poder sobrevivir en tiempos de crisis. Esta reforma, señora consejera, es racional y sobre todo piensa en la empresa, y al hacerlo piensa en salvar muchos puestos de trabajo.

Y usted, como su Gobierno, como también los sindicatos y como todos los partidos de izquierda, ha preferido abrazar el populismo más primario y forzar, con huelga incluida, la retirada de este decidido avance, a nuestro juicio, en la dirección adecuada.

Pero lo que aquí importa, los datos de desempleo en nuestra comunidad, señora consejera, nos dicen que no se están adoptando, no se están tomando, no se están llevando a cabo, las políticas de empleo capaces de paliar la situación en la que nos encontramos. Las políticas que desde este Gobierno se están llevando a cabo y desde su Consejería de Empleo son ineficaces o debería decir inexistentes, y eso está avalado por los datos que mes a mes las estadísticas nos anuncian.

Señora consejera, Canarias y los canarios merecen algo más que anuncios de planes, de más planes, y de críticas a la reforma laboral. Miren, Canarias merece otro gobierno; en Canarias merecemos otro gobierno. Un gobierno en el que no esté el nacionalismo de siempre, con las caras de siempre y la ausencia de ideas de siempre. Mucho tiempo ya escuchando la misma música que desafina, porque se limitan simplemente a los eslóganes, a las reivindicaciones y al enemigo inexistente. Un gobierno merecemos en el que tampoco esté representado el socialismo, un socialismo que fracasó en España y que tras ocho años de gobierno dejó un estremecedor balance de paro, frustración y pérdida y falta de competitividad. Por el contrario, necesita Canarias, necesitamos en Canarias, un gobierno que genere confianza y que haga políticas eficaces contra el desempleo y contra la crisis. Ya no valen más palabras: 350.000 canarios, 350.000 parados, necesitan que su gobierno empiece a hacer cosas por ellos y no por ustedes mismos.

Nada más, señor presidente. Muchas gracias.

El señor presidente: Muchas gracias, don Jorge Rodríguez.

Por el Gobierno, la señora consejera de Empleo, Industria y Comercio, doña Margarita Ramos.

La señora consejera de Empleo, Industria y Comercio (Ramos Quintana): Muchas gracias, señor presidente. Buenos días, señorías.

Comparezco aquí en nombre del Gobierno de Canarias para dar respuesta a esta interpelación formulada por el Grupo Popular en materia de política general de creación de empleo, dirigida al Gobierno de Canarias.

Quisiera comenzar esta intervención recordando algo que dije ayer en una comparecencia en la cual daba cuenta a sus señorías del resultado del seguimiento de la EDIC a lo largo de los años 2010 y 2011 en Canarias: el crecimiento de nuestra economía fue del 2,1. En el territorio restante del Estado español fue de 0,7. Y ese crecimiento tiene que ver con políticas de apoyo y de estímulo a la economía de Canarias. Esas políticas de estímulo y de apoyo a la economía de Canarias no están reflejadas en los Presupuestos Generales del Estado para el año 2012. Esas cifras dicen todo lo contrario: la inyección a la economía desaparece, la inyección a la inversión pública desaparece, la bonificación de las tasas aéreas desaparece. Los compromisos con Canarias de apoyo por su singularidad, por su lejanía, por sus especiales características que dificultan el acceso a los bienes, la movilidad de las personas, el transporte de las mercancías con respecto a la Península, todo eso ha sido desconsiderado en los Presupuestos Generales del Estado.

E igual ocurre en las políticas activas de empleo. Tenemos 170 millones de euros menos que en el año 2011 para atender a nuestros desempleados. Tenemos más desempleados, el paro sigue subiendo, habrá más destrucción de empleo de la mano de la reforma del mercado de trabajo y hay 170 millones de euros menos para atender la orientación laboral, para atender la Formación Profesional y la formación de los desempleados y para poner en valor políticas activas de inserción que favorezcan la contratación de trabajadores. ¿Fundamentalmente por qué?: porque hay un clima general de desconfianza generalizada sobre la economía española y sobre la canaria, de la que únicamente tira el turismo, que ha crecido, sí, pero de la mano de esas inyecciones, de esas medidas de impulso específico al sector turístico que han desaparecido.

También el sector industrial, de la mano de una serie de medidas que esperemos que este año se consoliden, que son medidas de reactivación del propio dinamismo del sector industrial.

Por consiguiente, cuando hablamos de empleo o de desempleo hay que hablar también de economía. Y la desconfianza generalizada de la economía, señorías, la tienen ustedes, señoría, la tiene usted, en la tirada de la prensa nacional y de la internacional. Mire lo que dice hoy el Financial Times de la economía española. Por tanto, aquí lo que hace falta es generar un clima de confianza y para crear ese clima de confianza no solamente se pueden poner en los Presupuestos Generales del Estado cifras que signifiquen o supongan reducción de gasto público, contención de gasto público. Hay que equilibrar con medidas que también supongan un cierto estímulo a la economía. Todavía no han afrontado -me refiero a ustedes, me refiero al Gobierno del Partido Popular- las profundas reformas financieras que este país necesita. ¿Dónde están las medidas de compromiso de las entidades financieras con el sector empresarial? ¿Dónde están esas medidas? ¿Cómo es que se han adoptado medidas potentísimas de inyección de liquidez en los mercados financieros y no haya habido el menor compromiso, ni siquiera un porcentaje, en esas medidas de inyección de liquidez que vaya a parar directamente a la inversión empresarial? Pues ese es el gran problema que tenemos en España y también en Canarias.

¿Qué ha hecho el Gobierno de Canarias en materia de empleo? Pues, como no podemos incidir en la legislación laboral porque eso es competencia exclusiva del Estado... Y permítame recordarle, señoría, que el Estatuto de los Trabajadores de marzo de 1980 no es una norma antigua. Para nada. Es una norma que equilibra perfectamente el legítimo interés de los empresarios a realizar inversiones y adquirir beneficios con una adecuada participación de los representantes de los trabajadores, la representación de los intereses de los trabajadores, con órganos de participación interna dentro de las empresas y con la penetración de los sindicatos dentro de las empresas. Y ese modelo ha funcionado perfectamente. ¿Cuándo ha tenido Europa, cuándo ha tenido un periodo de crecimiento económico sostenido igual, y durante tanto periodo de tiempo, como bajo la inspiración del modelo keynesiano?, ¿cuándo? ¿Cuándo se produjo el crecimiento económico de Norteamérica y de Europa y de España en condiciones de paz social? ¿Quién garantizó la paz social?: el contrato social, mediante el cual se aceptaba la integración de los sindicatos dentro de las empresas y a cambio una gestión participada de las empresas para alcanzar beneficios. Y este es el gran equilibrio que ahora se ha roto. E iremos, no quiero ser de mal augurio, pero iremos a periodos de confrontación social en Canarias, en España, en Europa, porque un modelo que solamente atiende al principio de la máxima rentabilidad del capital, frente al factor trabajo y frente al otro factor del modelo industrial, que es el salario, ese modelo está abocado directamente a la pérdida de la cohesión social, a la pérdida del consenso sindical.

Y aquí, cuando tanto se demoniza la acción sindical y el papel de los sindicatos, permítanme, señorías, que recuerde el artículo 7 de la Constitución: "las organizaciones empresariales y las organizaciones sindicales más representativas contribuyen a la defensa de los intereses económicos y sociales que les son propios". Y en el artículo 129 de la Constitución se llama a la participación de los agentes sociales en la definición de la política económica, en la definición de la política económica y social. Por consiguiente, si los partidos políticos contribuyen a la democracia política, las organizaciones sindicales y empresariales más representativas son el baluarte de la democracia social. Y he aquí que el artículo 1.1 de la Constitución proclama que España es un Estado social y democrático, social y democrático.

Por tanto, cuando se habla de relaciones laborales y de relaciones sindicales, señorías, dejemos de demonizar aquellas instituciones que la Constitución reconoce como aptas para la gobernanza, la gobernanza económica y social de este país. De lo contrario, cambiemos la Constitución, tengamos el valor de cambiar el modelo de Estado y el artículo 1 de la Constitución española.

¿Cuáles son los compromisos contraídos por el Gobierno de Canarias para crear empleo? El primer día que comparecí en esta sede parlamentaria dije que las políticas de empleo bajo el mandato de este Gobierno estarían inspiradas por dos principios: participación y transparencia. La participación a través de los agentes económicos y sociales para definir la planificación en materia de políticas activas de empleo y la transparencia, dando a conocer continuamente -en esta Cámara, por supuesto, pero también a la ciudadanía en general- cuáles son las dificultades con las que nos estamos encontrando en todo momento, cuáles son las dificultades y cuáles son los instrumentos que estamos poniendo en marcha para afrontar dichas dificultades.

Este Gobierno ha cumplido con su compromiso de elaborar antes del 31 de diciembre, no un plan, una estrategia para los años 2012, 2013 y 2014, donde están definidas 169 medidas específicas, distribuidas en 9 ámbitos de actuación para poner en marcha políticas de orientación laboral, de formación de desempleados y de inserción efectiva de los desempleados en el mercado de trabajo.

Aparte de esas 169 medidas, la estrategia también indica que se elaborará un plan específico de acción contra el desempleo juvenil e irá acompañada dicha estrategia de tres planes anuales de empleo. Ayer se habló del Plan de acción específico del desempleo juvenil y del Plan anual de Empleo. En el Plan anual de Empleo irá la ficha financiera en la que, de acuerdo con el actual contexto económico, se definirán cuáles son específicamente las políticas activas para este año y cuáles son las disponibilidades presupuestarias con las que cuenta Canarias.

Por tanto, los compromisos de planificación y definición de las políticas activas de empleo se han realizado.

En la segunda parte de mi intervención hablaré de medidas concretas.

Muchas gracias.

El señor presidente: Muchas gracias, señora consejera, doña Margarita Ramos.

Para turno de réplica, don Jorge Rodríguez.

El señor Rodríguez Pérez: Señor presidente, señorías.

Señora consejera, el término, adjetivo "social" de nuestro artículo 1 de nuestra Constitución no es tanto por su influencia socialista como por su inspiración liberal y liberal-burguesa. Se lo quiero recordar.

Mire, la época en que su partido gobernó España no va a ser fácilmente olvidable. Las empresas desaparecidas y los puestos de trabajo destruidos son el más increíble cementerio de credibilidad y de ilusiones de la historia democrática de España.

Yo puedo comprender, señora consejera, que usted suba aquí, a esta tribuna, a hacer un discurso para los suyos, pero no puedo admitirle las cosas que ha comentado, porque de lo que aquí se habla, y estamos hablando, es del bienestar de nuestra gente; o mejor dicho, del no bienestar de 350.000 parados que hay en Canarias. Así que espero que en su segunda intervención, cuando suba a esta tribuna, hable usted de las soluciones que esos 350.000 parados en Canarias quieren oír de su Gobierno.

Mire, nuestro principal problema nacional y regional no es otro que el desempleo. Así que la mejor actitud política, y además de sentido común, que usted debiera aquí adoptar es precisamente la de mediar para que haya trabajo, la de trabajar en todas aquellas políticas que den trabajo a los que ahora mismo están en desempleo.

Mire, sobre sus comentarios a la reforma, poco tiempo tengo para contradecirle, pero, mire, le reconozco una cosa. Esta reforma no es perfecta, pero no es perfecta por insuficiente, si me permite que lo diga, pero es valiente y es decidida, y avanza precisamente en la dirección correcta. Por primera vez esta reforma va en la dirección adecuada y trata de romper precisamente el mucho daño que al empleo ha hecho en España la legislación laboral que hasta ahora hemos tenido. Sobre todo, por ejemplo, en lo que a modernización de la negociación colectiva se refiere, la ultraactividad de los convenios, etcétera, etcétera. Creo que lo mejor y lo más valiente está precisamente ahí, en que por fin la empresa se convierte en el centro de la reforma laboral.

Mire, tenemos una negociación colectiva, por ejemplo, muy antigua, heredada además, sin matices, del franquismo, señora consejera. Más de 5.000 convenios al año, unos aparatos negociadores, de empresarios, de organizaciones empresariales y sindicales, desaforados. Y digo anclada en el pasado, señora consejera, porque el convenio colectivo sigue siendo, fíjese usted, una norma jurídica, el convenio colectivo sigue siendo una norma jurídica, y a esas alturas me parece un chiste de mal gusto, señora consejera. El carácter normativo del convenio es un invento de la Italia corporativa de Mussolini. Mire, ¿pero qué broma es esta de que los empresarios y los sindicatos crean Derecho? ¿Pero qué broma es esta? El convenio tiene que recuperar su carácter contractual y despojarse de su carácter normativo, señora consejera.

Mire, no tengo más tiempo. Han demostrado usted y su Gobierno ser muy malos, muy malos, en esto de crear actividad, de crear actividad económica, de crear riqueza, de crear prosperidad, de crear empleo. Muy malos, señora consejera, y los que pagan las consecuencias son los canarios, precisamente, con su nula capacidad de gestionar, porque en este Gobierno, en este Gobierno, señora consejera, falta capacidad, falta liderazgo, falta horizonte, falta proyecto y falta buen gobierno, señora consejera, y sobra -¿sabe usted qué sobra?- improvisación, gesticulación, sectarismo, tacticismo. Eso es lo que sobra en este Gobierno.

Lo que se necesita, señora consejera, y espero que usted ahora nos ilustre algo al respecto, lo que se necesita para vencer la crisis económica y vencer al paro son precisamente soluciones: soluciones para las empresas, soluciones para los parados, soluciones para las familias, que lo están pasando muy mal, señora consejera. No saldremos de la crisis, no crearemos empleo ni iniciaremos, ni iniciaremos una fase de superación y crecimiento si no se piensa en las empresas y, sobre todo, si no se tiene un marco institucional a favor de la empresa, que en estos momentos falta en la sociedad canaria.

Nada más, señor presidente. Muchas gracias.

El señor presidente: Gracias, don Jorge Rodríguez.

Para concluir la intervención, el Gobierno, la señora consejera de Empleo, Industria y Comercio, doña Margarita Ramos.

La señora consejera de Empleo, Industria y Comercio (Ramos Quintana): Gracias, señor presidente.

Antes de entrar a poner de manifiesto aquí, en esta Cámara, cuáles son las medidas específicas, los compromisos específicos del Gobierno de Canarias en materia de empleo, permítame, señoría, que conteste alguna de sus alusiones.

El adjetivo "social" que aparece en el artículo 1.1 de la Constitución en absoluto tiene que ver con una concepción neoliberal o liberal-burguesa. Mire, el gran salto cualitativo del modelo de Estado liberal, que es el modelo de la Revolución francesa, lo propugnó la Constitución alemana de 1919, la de la República de Weimar, que copia la mejicana, de 1917. La mejicana, la constitución que por vez primera constitucionaliza derechos sociales y laborales, y luego lo hará la República de Weimar, y luego la de Francia, y luego la de Italia y luego seguiremos los demás Estados. España, en 1978.

¿Y qué quiere decir el calificativo "social"? Una palabra que a ustedes no les gusta nada: ¡intervención! Frente a la abstención del laissez faire, laissez passer, la intervención. El Estado se convierte en un ente que no solamente ejerce autoridad, sino que interviene en la vida económica y social, con medidas de intervención pública de carácter prestacional, con inversión pública, con empresas públicas, con actividad económica pública y con prestaciones sociales para los ciudadanos. Si tiene alguna duda, vaya al artículo 41: "los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos". ¡Ahí tiene otra plasmación de la cláusula social del artículo 1.1 de la Constitución española! ¿No les gusta, señorías? ¡Atrévanse a cambiar la Constitución española de 1978, que proclama que España es un Estado social y democrático de Derecho! ¿Vale?

En cuanto al convenio colectivo y a la naturaleza del convenio colectivo, permítame que le haga una pequeña corrección. El convenio colectivo de eficacia normativa nunca ha existido en Italia, jamás y nunca. ¿Usted sabe dónde está regulado el convenio colectivo en el ordenamiento jurídico italiano?: en el Codice Civile. Y además no lo llama "convenio colectivo", lo llama "contrato colectivo", porque allí, en este país, sí tiene eficacia contractual.

Y en cuanto a que el convenio colectivo en España es una auténtica norma jurídica -cosa que a usted tampoco le gusta-, le invito a que lea -tome nota- la Sentencia del Tribunal Constitucional 58/85. Mire lo que dice el Tribunal Constitucional sobre qué significa ese artículo 37.1 de la Constitución, que señala: "La ley garantizará el derecho a la negociación colectiva, así como la fuerza vinculante de los convenios", "así como la fuerza vinculante de los convenios". En esta sentencia el Tribunal Constitucional interpreta qué significa fuerza vinculante y yo le invito a que en un momento de esparcimiento, pues, se distraiga usted con eso.

Bien. En cuanto a las políticas en materia de empleo, los compromisos específicos del Gobierno de Canarias están expresados en la Estrategia Canaria de Formación y Empleo: mejorar y adecuar las competencias profesionales adaptadas a las necesidades del mercado de trabajo, la promoción de la inserción laboral, recolocación de trabajadores que provienen de expedientes de regulación de empleo, medidas alternativas a la destrucción de empleo, trabajo a tiempo parcial y políticas de reducción de jornada para evitar expedientes de regulación de empleo que solo comporten despidos, modernización del Servicio Canario de Empleo para prestar un servicio más adecuado, más rápido, ágil y eficaz a los demandantes de empleo, políticas de estímulo al crecimiento empresarial -ustedes que tanto hablan del apoyo a la empresa-. Bien. Aquí, en Canarias microempresas, pequeñas empresas, autónomos, emprendedores, hay un apartado específico dentro de la Estrategia Canaria de Formación y Empleo para, con políticas activas de empleo y a través del Servicio Canario de Empleo y con otros departamentos del Gobierno de Canarias, poner en marcha medidas de apoyo a la creación, medidas de apoyo al seguimiento en los primeros meses de creación de empresas, medidas de promoción del emprendimiento, especialmente en los jóvenes, atendimiento de los colectivos con especiales dificultades, que en estos momentos en Canarias...

El señor presidente: Tiene un minuto para ir terminando, señora consejera.

La señora consejera de Empleo, Industria y Comercio (Ramos Quintana): Bien. Y, por último, hablaré del plan de choque de empleo del Gobierno de Canarias, contra el desempleo. Antes de que el Gobierno de la nación diera a conocer el escenario presupuestario en que nos hemos movido, el Gobierno de Canarias decide acelerar un conjunto de medidas que tendrían que haber esperado a conocer el escenario presupuestario, pero decide poner en marcha una serie de mecanismos para agilizar la contratación, para agilizar la formación, para agilizar un proyecto específico novedoso y extraordinario de prácticas profesionales para conseguir sacar de las listas de desempleados a nuestros jóvenes, especialmente a los jóvenes cualificados.

Pero además el Gobierno de Canarias sacó una convocatoria de 8,6 millones de euros en diciembre del 2011, de la cual se han beneficiado los 7 cabildos de Canarias y los 4 ayuntamientos de más de 95.000 habitantes. Esa convocatoria de 8,6 millones de euros benefició a 1.090 ciudadanos. Y tengo las cantidades, las contrataciones -con mucho gusto las pondré a su disposición, si su señoría así lo demanda-, las cantidades de las que se han beneficiado. Destaco: Cabildo de Gran Canaria, 3.424.000; Cabildo de Tenerife, 3.238.000; Ayuntamiento de Santa Cruz, 130 contrataciones; Ayuntamiento de Las Palmas, 134 contrataciones; Telde, 65 contrataciones; La Laguna, 101 contrataciones.

Por tanto, el Gobierno de Canarias, aun sin los Presupuestos Generales del Estado, ha puesto en marcha medidas de creación de empleo y de formación de nuestros desempleados.

El señor presidente: Muchas gracias, doña Margarita Ramos.

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  • 8L/I-0011 Sobre política general en materia de creación de empleo, dirigida al Gobierno.


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